Brandon Toropov, excristiano, Estados Unidos (parte 2 de 2)

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Enfocándome en los dichos del Evangelio

En particular, estaba interesado en la investigación hecha que indicaba que los estratos más antiguos de los Evangelios reflejaban una fuente oral muy temprana conocida como Q, y que cada uno de los dichos individuales de Jesús, que la misericordia y las bendiciones de Dios sean con él, necesitaban ser evaluados por sus propios méritos, y no como parte del material narrativo que los rodeaba.

Esto debido a que ese material narrativo fue agregado muchos años después.

¿El relato de un testigo?

De hecho, mientras más investigaba sobre este tema, más me encontraba pensando acerca de esa conversación que tuve con mi sacerdote sobre el Evangelio de Juan. Me di cuenta de que lo que él no había querido o no había sido capaz de decirme, era que el autor o autores del Evangelio de Juan habían estado mintiendo. Este no era realmente el relato de un testigo ocular, como afirmaba serlo.

Yo estaba en una situación extraña. Sin duda, disfrutaba de la congregación de cristianos en mi iglesia, que eran personas comprometidas y orantes. Ser parte de una comunidad religiosa era importante para mí. Sin embargo, tenía profundas dudas intelectuales, acerca de la supuesta historicidad de las narraciones de los evangelios. Es más, yo estaba, cada vez más, obteniendo un mensaje diferente de los dichos de Jesús en los evangelios, del que mis compañeros cristianos aparentemente habían recibido.

Peleando con la doctrina de la Trinidad

Mientras más miraba estos dichos, más imposible se me hacía reconciliar la noción de la Trinidad con lo que me parecía más auténtico de los evangelios. Me encontré cara a cara con algunas preguntas difíciles:

¿Dónde en los evangelios dijo Jesús la palabra “Trinidad”?

Si Jesús era Dios, como afirma la doctrina de la Trinidad, ¿por qué adoraba a Dios?

Y: si Jesús era Dios, ¿por qué se le ocurriría decir algo como esto?:

 “¿Por qué me llamas bueno? —respondió Jesús—. Nadie es bueno sino solo Dios”. (Marcos 10:18)

¿Acaso olvidó de algún modo que él mismo era Dios cuando dijo esto?

(Nota al margen: Tuve una discusión con una mujer que me aseguró que este pasaje no estaba realmente en los evangelios, y se negó a creer que allí aparece, hasta que le di el número de capítulo y versículo, y ella lo vio por sí misma.)

El Sagrado Corán

En noviembre de 2002, comencé a leer una traducción del Corán.

Nunca antes había leído una traducción al inglés del texto completo del Corán. Solo había leído resúmenes del Corán escritos por no musulmanes –y eran resúmenes muy engañosos, por cierto–.

Las palabras no pueden describir adecuadamente el efecto extraordinario que este libro tuvo en mí. Baste decir que el mismo magnetismo que me atrajo hacia los Evangelios a la edad de once años, estaba presente en una forma nueva y profundamente urgente. Este libro me hablaba, tal como podría decir que me había hablado Jesús, acerca de temas de interés fundamental.

Guía autorizada

El Corán me ofrecía guía autorizada y respuestas convincentes a las preguntas que había estado formulando por años respecto a los evangelios.

“No es concebible que una persona a quien Dios concede el Libro, la sabiduría y la profecía, diga a la gente: “Ríndanme culto a mí, no a Dios”; [una persona así] dirá: “Sean gente de Dios ilustrados en su religión, que [practican y] enseñan el Libro tal como lo han aprendido”. Tampoco les ordenaría que tomen como dioses a los ángeles y a los Profetas. ¿Acaso iba a ordenarles que fueran incrédulos siendo ustedes creyentes monoteístas?” (Corán 3:79-80)

El Corán me atrajo a su mensaje porque confirmó de manera poderosa los dichos de Jesús que yo sentía en mi corazón que eran auténticos. Algo había sido cambiado en los evangelios, y ese algo, lo sabía en mi corazón, había quedado intacto en el texto del Corán.

Semejanzas sorprendentes

A continuación, encontrarás apenas unos pocos ejemplos de las semejanzas que hicieron a mi corazón dócil a la adoración de Dios. Cada versículo del Evangelio proviene del texto reconstruido conocido como Q: un texto que los eruditos de hoy día creen que representa el estrato sobreviviente más antiguo de las enseñanzas del Mesías. Nota cuán parecido es este material al mensaje coránico.

Q está de acuerdo con el Corán en respecto a Tawhid (Monoteísmo)

En Q, Jesús confirma, sin lugar a dudas, un monoteísmo estricto.

“Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a Él solo servirás”. (Lucas 4:8)

Compara:

“¿Acaso no tomaron un compromiso conmigo, ¡oh, hijos de Adán!, de no obedecer ni adorar a Satanás, que es un enemigo declarado para ustedes, y de que Me adorarían [solo a Mí]? Este es el sendero recto [que debían seguir]”. (Corán 36:60-61)

Q está de acuerdo con el Corán respecto al Aqaba (el camino del esfuerzo)

Q identifica al Camino Recto como a menudo difícil, un camino que los incrédulos prefieren no seguir.

“Entren por la puerta estrecha. Porque es ancha la puerta, y espacioso el camino que conduce a la destrucción, y muchos entran por ella. Pero estrecha es la puerta, y angosto el camino que conduce a la vida, y son pocos los que la encuentran”. (Mateo 7:13-14)

Compara:

“A los que niegan la verdad los seduce la vida mundanal, y [por eso] se burlan de [la pobreza de] los creyentes; pero los que temen a Dios [en este mundo] estarán sobre ellos el Día de la Resurrección…”. (Corán 2:212)

“¿Y qué te hará comprender lo que es el camino del esfuerzo? Es liberar [al esclavo] de la esclavitud y dar alimentos en días de hambre al pariente huérfano, o al pobre hundido en la miseria. Y ser, además, de los creyentes que se aconsejan mutuamente ser perseverantes [en el camino del esfuerzo y de la fe] y ser misericordiosos [con el prójimo]”. (Corán 90:12-17)

Q está de acuerdo con el Corán respecto al Taqwa (temor de Dios)

Q nos advierte que debemos temer solo el juicio de Dios.

“A ustedes, mis amigos, les digo que no teman a los que matan el cuerpo pero después no pueden hacer más. Les voy a enseñar más bien a quién deben temer: teman al que, después de dar muerte, tiene poder para echarlos al Infierno. Sí, les aseguro que a Él deben temerle”. (Lucas 12:4-5)

Compara:

“A Él pertenece cuanto hay en los cielos y en la Tierra. Solamente a Él se debe adorar. ¿Acaso van a temer a otro que no sea Dios?” (Corán 16:52)

Q está de acuerdo con el Corán respecto a las trampas de la Dunia (la vida terrenal)

En Q, Jesús advierte claramente a la humanidad que las ventajas y los placeres terrenales no deben ser el objetivo de nuestras vidas:

“Pero ¡ay de ustedes los ricos, porque ya han recibido su consuelo!” (Lucas 6:24)

Compara:

“El afán de tener más y más los domina hasta que la muerte los sorprenda y entren en la tumba. ¡No deberían comportarse así! Ya se van a enterar [que obrar para la otra vida es superior]. Una vez más: ¡No deberían comportarse así! Ya se van a enterar [que obrar para la otra vida es superior]. Si hubieran sabido con certeza [el castigo de quienes consumen su vida en el afán de tener más y más, habrían cambiado el rumbo de sus vidas]. Habrán de ver el fuego del Infierno, y lo verán con los ojos de la certeza. Luego, ese día [del Juicio] se les preguntará por cada bendición que recibieron [durante la vida mundanal]”. (Corán 102:1-8)

Q advierte a los seres humanos que no asuman que tienen asegurada la entrada al Paraíso

Ten en cuenta también las siguientes palabras escalofriantes del Mesías, que deberían (!) hacer humilde a todo corazón, erradicar toda forma de arrogancia en asuntos espirituales, y silenciar todo ataque contra un compañero monoteísta:

“Les digo que muchos vendrán del oriente y del occidente, y participarán en el banquete con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos. Pero a los súbditos del reino se les echará afuera, a la oscuridad, donde habrá llanto y rechinar de dientes”. (Mateo 8:11-12)

Obviamente, esta es una enseñanza importante a ser tenida en cuenta por parte de toda persona de buena voluntad… y para que la graben en su memoria.

¡Q no dice nada sobre crucifixión o sacrificio!

Hemos visto cómo los versículos históricamente más antiguos –los versículos Q— se asemejan a las principales enseñanzas del Corán. También es digno de mención el hecho de que Q no enseña nada en absoluto sobre la crucifixión, ni de la naturaleza sacrificial de la misión de Jesús… ¡una omisión interesante en verdad!

Nos quedamos entonces con un Evangelio increíblemente antiguo —un Evangelio que los eruditos (no musulmanes) creen que es el más cercano históricamente a Jesús—, un Evangelio que tiene las siguientes características:

Está de acuerdo con el estricto mensaje coránico de la Unidad y Unicidad de Dios.

Está de acuerdo con el mensaje coránico de la salvación o la condena en el más allá, con base en nuestras obras terrenales.

Está de acuerdo con la advertencia coránica de que no nos dejemos engañar por la Dunia, las atracciones y los placeres de la vida mundanal.

Y...

Una AUSENCIA completa de cualquier referencia a la muerte de Cristo en la cruz, la resurrección o el sacrificio por la humanidad.

Este es el Evangelio que los eruditos no musulmanes más avanzados de hoy día han identificado para nosotros… y este Evangelio nos está señalando, si solo lo escuchamos, ¡precisamente en la misma dirección que el Corán!

Mis queridos hermanos y hermanas cristianos, les ruego que se pregunten a ustedes mismos en oración, buscando la guía de Dios Todopoderoso para hallar la respuesta: ¿Es posible que esto sea solo coincidencia?

¡Difunde la Palabra!

Me hice musulmán el 20 de marzo de 2003. Me resulta obvio que debo compartir este mensaje con tantos cristianos reflexivos como me sea posible.

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