¿Cómo les digo a mis familiares que me hice musulmán? - Primera parte

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¿Cómo les digo a mis familiares que me hice musulmán? - Primera parte

 


 

Es tal vez lo más difícil que te toque hacer como musulmán nuevo. Para mucha gente es una posibilidad de que se abran viejas heridas, un riesgo de lastimar los sentimientos de ambos lados y una amenaza de destrozar las relaciones familiares.

Para otros no es así, pues ellos saben que serán aceptados por sus padres, hermanos y demás familiares de forma incondicional. Ma Sha Al-lah.

Para los adolescentes mi consejo será distinto del que doy a los adultos independientes y hasta casados. In Sha Al-lah nos ocuparemos primero del caso de los jóvenes que aún viven con sus padres.

 

Consejos para los adolescentes

Con frecuencia, este es un caso que se debe tratar con sumo cuidado. No podemos ofrecer ninguna instrucción precisa, pues la forma como trates con tu familia este tema depende de varios factores: tu edad, tu comunidad, tu relación con tu familia, tus experiencias religiosas previas, el compromiso o ausencia de compromiso de tus padres para con una religión específica y su voluntad de explorar ideas nuevas.

Aunque parezca una idea extraña, lo han dicho antes otros hermanos islamizados y lo digo ahora yo mismo: mayormente conviene esperar 6 meses, o hasta un año, para contarles. Los motivos para esto varían: necesitas tener mayor firmeza en la práctica del Islam, necesitas hacer amigos y crearte un “sistema de apoyo” entre los miembros de la comunidad musulmana.

Esto es por si tus padres reaccionan a tu islamización tratando de “desprogramarte” o concertando “una cita” con el pastor, sacerdote o rabino local. Así podrás apoyarte en tu conocimiento del Corán y la fuerza que te da el ser ya un musulmán practicante.

Darte el tiempo para crear un “sistema de asistencia y apoyo” dentro de la comunidad musulmana es importante, pues así tendrás amigos para ayudarte y guiarte, para ayudarte a responder a las dudas o preocupaciones que pueda tener tu familia y que te ayuden a mudarte en caso de que tus padres decidan que no puedes más vivir en su casa. Si temes que tu familia reaccione con abuso físico o con un intento de “secuestro y desprogramación” (sí, ¡sucede!), asegúrate de tener a alguien allí como testigo y apoyo. Sin importar si eres musulmán o no, tienes el derecho de no ser maltratado. Si tu familia te maltrata, busca la ayuda necesaria para salir de tal situación lo más pronto posible.


Otro buen motivo para esperar un poco es para ayudar a tus padres a percatarse de los cambios positivos que el Islam genera en ti: mayor preocupación por la higiene y la apariencia personal, mayor disciplina en tus actividades diarias y tus tareas escolares, el hecho de no caer bajo presión en el alcoholismo, la drogadicción o la fornicación, tu mayor voluntad de servir a tus padres ayudando en casa, tu mayor compromiso en tu trabajo (si tienes uno), etc. Dales un tiempo para que se complazcan con estos cambios positivos, de manera que puedan ver que el Islam es beneficioso, no solo para ti sino para todos. Si ven que el Islam “es bueno para ti” ellos reaccionarán de forma más positiva cuando les hables del tema.

 

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