Creencia en Dios (parte 2 de 3)

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La Creencia en Dios según el Islam consiste en cuatro puntos:

(I)  Creencia en la existencia de Dios.

(II  Dios es el Ser Supremo.

(III)  Sólo a Dios se debe adorar.

(IV)   Dios es conocido por Sus hermosos nombres y sublimes atributos.

 


(I)     Creencia en la Existencia de Dios

 


La existencia de Dios no requiere prueba alguna ni argumento científico, matemático o filosófico.  Su existencia no es un ‘descubrimiento’ a realizarse por medios científicos o un teorema matemático para ser probado.  Simplemente, el sentido común da fe de la Existencia de Dios.  Al ver un barco uno sabe que tiene un constructor, y de la misma manera al ver el cosmos se puede intuir que tiene un Creador.  La existencia de Dios también se comprende a través de Su respuesta a las plegarias, milagros concedidos a los profetas y las enseñanzas morales en todas las escrituras reveladas.

 

 


En el Islam, el ser humano no es visto como una criatura pecadora a quien el mensaje del cielo ha sido enviado para purificarlo del pecado original, sino como un ser puro en su naturaleza primordial (al-fitrah), una impronta en su alma que yace profundamente bajo capas de negligencia.  Los humanos no nacen pecadores, sino débiles y olvidadizos como Dios ha dicho:

“¿No soy yo tu Señor?  Ellos dijeron: ‘Sí, damos fe.’” (Corán 7:172)



En este versículo, “ellos” se refiere a todos los seres humanos, hombres y mujeres.   El ‘Sí’ confirma nuestra afirmación de la unicidad de Dios en un estado precósmico.  La doctrina islámica sostiene que los hombres y las mujeres aún cargamos con el eco de este  ‘Sí’ en lo profundo de nuestras almas.  El llamado del Islam está dirigido a esta naturaleza primordial, que dice  ‘Sí’ desde antes que habitara la Tierra.  El conocimiento de que el universo posee un creador es algo instintivo en el Islam y por lo tanto, no requiere prueba alguna.  Científicos como Andrew Newberg y Eugene D’Aquili, de la Universidad de Pensilvania y pioneros en su investigación neurológica de la religión, dicen “Estamos sujetados por Dios.”[1]

 

 


El Sagrado Corán pregunta retóricamente:

“¿Puede haber alguna duda acerca de Dios, el Creador de los cielos y de la tierra?” (Corán 14:10)

Uno debe preguntarse, ‘si creer en Dios es natural, entonces ¿Por qué algunas personas no lo hacen?’  La respuesta es simple.  Cada ser humano tiene una creencia innata en su Creador, pero esta creencia no es resultado del aprendizaje o la deducción personal del pensamiento.  Con el paso del tiempo, las influencias externas ocultan y afectan esta creencia innata y confunden a la persona.  Por lo tanto, el propio entorno y crianza disimulan la naturaleza primordial de la verdad.  El Profeta del Islam, que Dios le de paz, dijo:

 

 


“Cada niño nace en un estado de fitrah (sumisión y fe natural en Dios), luego sus padres lo convierten en judío, cristiano, o pagano.” (Sahih Muslim)

 


A menudo, estas confusiones se dan cuando la persona enfrenta una crisis espiritual y queda indefenso y vulnerable.

 


(II)   Dios es el Ser Supremo

Dios es el único Amo del cielo y la tierra.  Es el Amo del universo físico y el Legislador de la vida humana.  Él es el Amo de cada hombre, mujer y niño.  Históricamente, sólo una minoría ha negado la existencia de Dios, lo que significa que a través del tiempo la gente, abrumadoramente, ha creído en Dios como Ser Supremo y Creador Natural.  Ese Dios es el Amo, especialmente en los siguientes significados:

 


Primero, Dios es el Único Amo y Gobernador del universo.  Amo significa que Él es el Creador, Controlador, y Dueño del Reino del cielo y la tierra; Le pertenecen exclusivamente a Él.  Él le dio vida a lo que no existía, y toda la existencia depende de Él por su conservación y continuidad.  Él creó el universo pero no lo abandonó a que siguiera su curso en el caos y la anarquía.  El poder de Dios está presente a cada  momento, sustentando a todas las criaturas.  La creación no tiene otro Amo más que Él.

“Pregúntales: ¿Quién os sustenta con las gracias del cielo y de la tierra?  ¿Quién os agració con el oído y la vista?  ¿Quién hace surgir lo vivo de lo muerto y lo muerto de lo vivo?  ¿Quién tiene bajo su poder todas las cosas?  Responderán: ¡Allah!  Di: ¿Acaso no Le vais a respetar?” (Corán 10:31)

 


Él es el Eterno Rey y Salvador, el Amado Dios, pleno de sabiduría.  Nadie tiene el poder de cambiar Sus decisiones.  Ángeles, profetas, seres humanos, y los reinos mineral, animal y vegetal están bajo Su control.

 

 

Belleza en la Naturaleza.  Las Grandes Cataratas del Río Chaudiere cerca a St. Georges, Quebec. (AP Imagen/Robert F. Bukaty)

 


Segundo: Dios es el Único Amo de los asuntos del hombre.  Dios es el Legislador Supremo,[2]  el Juez absoluto, y Él evidencia lo que es bueno y lo que es malo.  Así como el mundo físico se somete a su Amo, lo seres humanos deben someterse a las enseñanzas morales y religiosas de su Amo, el Señor que separa el bien del mal en ellos mismos.  En otras palabras, solamente Dios posee la autoridad de establecer leyes, fijar los actos de adoración, decidir moralidad y establecer niveles de interacción y comportamiento humanos:

 


“Ciertamente vuestro Señor es Allah, Quien creó los cielos y la tierra en seis días, luego se estableció sobre el Trono.  Hace que la noche y el día se sucedan ininterrumpidamente.  Y creó el sol, la luna y las estrellas, sometiéndolas a Su voluntad.  ¿Acaso no Le pertenece la creación y Él es Quien dictamina las órdenes según Le place?  ¡Bendito sea Allah, Señor del Universo!” (Corán 7:54)



Footnotes:

[1] “Why God Won’t Go Away”. Ciencia y Biología de la fe, p. 107.

[2] "La existencia de Dios prueba la existencia de un Legislador Supremo” es llamado el argumento ‘ético’ de los teólogos Occidentales.

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