Darrick Abdul-hakim, excristiano, Estados Unidos

Site Team

Mi nombre es Darrick Abdul-hakim. Soy un hermano musulmán de 20 años de edad que vive en los Estados Unidos. Actualmente asisto a la Universidad de Cupertino, aunque no será por mucho tiempo, pues en breve seré transferido a una universidad que se adapte a mi especialidad. Voy a especializarme en literatura e historia hebrea antigua y árabe, el nombre fantástico para este estudio es “Literatura Semítica”.


Me convertí al Islam el 12 de octubre de 2001 en la oración del Isha. Hasta ahora, he de decir, la búsqueda islámica ha sido estimulante. No hay nada nuevo acerca de mi conversión, pero es una historia interesante, por cierto.


Crecí como cristiano que tenía una buena cantidad de información. Me emocionaba mucho expresar mi creencia cristiana a mis amigos, compañeros de trabajo y colegas. Sin embargo, a la edad de 17 años, la vida se hizo un poco más complicada que antes. Comencé a observar a mis compañeros cristianos más en profundidad. Me sorprendió la forma en que la mayoría no practica la fe cristiana al 100% de las expectativas.


Para empeorar las cosas, estaba cada vez más insatisfecho con las escrituras bíblicas. Por ejemplo, la creencia de que Jesús afirmó ser Dios era una adición hecha por la Iglesia. Jesús en verdad nunca afirmó que él fuera el Dios del mundo.


Traté de salvar mi fe en Jesús, pero era momento de partir, necesitaba un entendimiento más realista del mundo. Así que le recé a Jesús, tratando de ver si todavía encontraba una respuesta. Pero al pasar el tiempo, comencé a notar que la vida de la iglesia no era esa respuesta.


Me pregunté qué pasaría si me hacía más religioso, pero eso nunca ocurrió y en su lugar dejé la vida cristiana y le dije adiós. No solo eso, sino que también mi fe y mi creencia en Dios se deslizaron en silencio por la puerta de salida. Ahora era agnóstico, sin saber qué religión seguir, ni si estamos rodeados por Dios o no, simplemente estaba perdido en un mundo caótico. No era ateo, solo estaba confundido respecto a quién o qué era realmente Dios.


Las cosas no mejoraron. Inmediatamente después que rechacé la religión y la iglesia, murió mi abuela. Si no había cuestionado antes la vida, ahora sí que lo hacía. Comencé a tener pensamientos acerca del universo y si somos realmente humanos en lo absoluto. Comencé a preguntarme por qué seguía siendo moral (me negaba a beber porque sentía que era pecado, algo interesante en alguien que no tiene religión o no cree en Dios). Comencé a cuestionar mi propia existencia. Empecé a pensar si debería estar aquí o no, y a cuenta de ello, consideré seriamente el suicidio. Quería dejar mi trabajo porque estaba bajo mucha presión, para entonces tenía 18 años de edad.


Alhamdulil-lah, tuve el consuelo de unos amigos que no me dejaron cometer tal catástrofe. Pero aún estaba sin religión, la vida no podía estar mucho mejor de mi parte, y seguía sin saber cómo hacerle frente a la muerte de mi abuela.


Con el tiempo, comencé a leer por mi cuenta. Me encontré con un libro que discutía las religiones del mundo, y me encontré con el Islam. Simplemente, nunca le había dedicado al Islam ningún pensamiento en lo absoluto. Al día siguiente, cuando estaba camino al trabajo, vi a un hombre con una copia del Corán en su mano, así que le pedí que me lo dejara ver. Alhamduli-lah (todas las alabanzas son para Al-lah) él no solo me dejó verlo, ¡sino que me lo regaló! Quedé estupefacto, emocionado y obligado. Fui a leerlo y quedé asombrado con su literatura; las cosas de las que no me había dado cuenta me sacudieron. Era comprensible y lúcido para un lego como yo.


El 11 de septiembre, vi caer los edificios del centro mundial de comercio. Me pregunté: ¿Acaso las enseñanzas del Islam han provocado ese acto? ¿El Islam puede ser tan malo?


Pero mientras más leía, más encontraba que el Islam es una religión que denuncia todas las formas de extremismo. El Islam es paz por todos los medios. Sin duda no juzgaría al cristianismo por los atentados bárbaros con bomba contra las clínicas de abortos, ni describiría al judaísmo como una religión étnica que solo quiere un mundo judío, por el israelí que asesinó al Primer Ministro de Israel en 1995 porque sentía que era un apóstata de Dios. ¿Por qué debemos hacer lo mismo con el Islam? El 9/11 me obligó a aprender más del Islam. Compré y leí un total de diez biografías del Profeta Muhammad, la paz sea con él. Me asombró su vida. No vi a Muhammad desde una perspectiva cristiana, sino desde una histórica, política y cultural. Después de mis lecturas sobre el Islam, decidí convertirme. Estaba en una búsqueda por la fe, y al fin la encontré. Alhamdulil-lah.


Ahora, después de mi conversión, he leído una gran cantidad de libros sobre el Islam. Todavía estoy leyendo en la actualidad las biografías del Profeta Muhammad. ¡Puedo decir en verdad que la vida ahora es mucho mejor!

Related Articles with Darrick Abdul-hakim, excristiano, Estados Unidos