El Camino del Corazon Hacia la Realidad

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El Camino del Corazon Hacia la Realidad

El Islam constituye, esencialmente, el verdadero Conocimiento de Allah, el Real, que a su vez implica nuestro sometimiento a El. A esto se llega a través de la razón y de la voluntad. En el Islam la voluntad no está separada ni es contraria a la razón, en el verdadero significado de esta última. La voluntad es precisamente lo que hay que someter (Islam) a Allah y la razón es el lugar de todo conocimiento proveniente de Allah. Razón y voluntad, conocimiento y acción, teoría y práctica, todo ello está presente en una unidad armónica, sin contradicciones,, en el Islam. El constituye una unidad sólida, homogénea.


Lo primero que se presenta al hombre es una cuestión práctica, debe resolver su vida con los otros. Pero en seguida se da cuenta que ello no se consigue sin el conocimiento. Por eso, si en un principio es más necesario el cumplimiento de la norma, el conocimiento de lo práctico, de la vida en sociedad, etc., luego lo más importante es el Conocimiento de Allah, que descifra el Sentido de la existencia y del cumplimiento de Sus Mandatos.


Ahora bien, hay tres aspectos del Islam, dos externos u "objetivos", el otro interno o "subjetivo", todos íntimamente unidos entre sí. Tienen modos que les son propios: a lo exterior le es propio la obediencia de la Sharí'ah, que contiene los Mandatos de Allah; el interior, además de ello, debe emprender el camino (tariqah) del corazón (Qalb) hacia el Conocimiento (ma'rifah) de Allah. En lo externo, existen los aspectos individual y comunitario, ambos regidos por la Ley (Sharí'ah), en lo interior, el Corazón.


Los dos primeros pertenecen a la vida social del Islam. Este establece una sociedad política que contiene todas las formas propias de la vida social: la devoción, la ciencia, el derecho (cuyo fundamento es la Revelación), el arte, la economía y la técnica. Al tercer aspecto del Islam hemos llamado El Camino del Corazón hacia Allah (tariqatul-qalbi ilal-Lahi), y está consagrado por el mismo Sagrado Corán, como tendremos ocasión de ver más adelante.


La Sharí'ah

La Sharí'ah, Norma revelada, exige de nosotros la obediencia (tá'ah). Dirige hacia la vida buena o perfecta, es decir hacia "lo que vivifica" como dice el Sagrado Corán: ¡Los que sois creyentes!, responded a Allah y a su Mensajero cuando [este] o convoca a lo que os vivifica. Y sabed que Allah media entre el hombre y su corazón y que a El seréis retornados (8:24). Nuestra confianza en la Sharí'ah debe estar sustentada en el iqná' (convicción), y manifestada por el ijlás (entrega sincera, estado de disponibilidad, buena voluntad), pues de lo contrario cumpliríamos con ella ritualmente, constituyéndonos en sus verdaderos destructores.


La Sharí'ah en el Islam es una norma revelada por Allah, Mandatos (auamirul-Lahi) que no se limitan a lo "moral", sino que se extiende al campo de lo "social" o político. Es imposible que sea imperfecta o incompleta, o que dirija hacia otra cosa que el bien. En el Sagrado Corán dichos Mandatos están prescritos a todo hombre o mujer, racionalmente apto y capaz de acciones voluntarias. El Legislador es Allah, y su mejor ejemplo, como lo indica el Sagrado Corán, es el Mensajero de Allah, Muhammad, Bendición y Paz sean con él. El constituye la Sunnah (conducta que pone en práctica a la Norma) mediante su ejemplo: dichos, actos, órdenes, recomendaciones y omisiones, todos ellos existentes en la tradición profética (narración veraz).

Tanto la comunidad musulmana, al-Ummatul-islamiiah, cuanto cada individuo en ella, están sometidos a la Sharí'ah, de lo contrario la comunidad deja de serlo y el individuo se transforma en un hipócrita o infiel (munáfiq, káfir).


La Ummah o sociedad sagrada

Si para el hombre la Sharí'ah establece normas de diverso tipo (devocionales, sociales y éticas) para la comunidad establece el basamento principal del orden político. Este último debe ser concebido como la aplicación de la Sharí'ah dentro del territorio musulmán. Si un país con mayoría islámica no aplica la Sharí'ah como Norma del gobierno, no debe ser considerado un gobierno islámico. Podría hablarse en cambio de un país islámico, pues en él predominan los musulmanes, pero no de una nación islámica.


Otro elemento esencial del Islam político es la existencia de una autoridad islámica máxima, que ejerce el gobierno político. Ello implica indudablemente la existencia de una Nación islámica única, cuyo territorio debe estar unido, pues la Sharí'ah no reconoce fronteras nacionales cuando los países vecinos son gobiernos islámicos.

En la Sharí'ah las normas que cumple el individuo son tanto para su bien como para el de la comunidad, y en ella no se concibe a la persona sola, desligada de los otros. Esto último sólo acontece en lo interior, por actos de los que únicamente Allah y la misma persona son testigos. Es el ámbito del corazón, en armonía con la Sharí'ah, la cual le presta el marco adecuado y constituye su base y su sostén.


El corazón

En el corazón del hombre debe reinar solo Allah, por lo cual, si bien sus actos de Sharí'ah (oración, ayuno, caridad, buen trato, perseverancia, etc.) son buenos por sí mismo, aún así no es posible considerar al hombre completo e integrado, como lo exige el Islam, sin las pruebas de su corazón. Todavía quedan sin mostrarse su intención (níiah), que es el fundamento de todos sus actos, por lo que dijo el Mensajero Muhammad (BPDyC): "Los actos están todos en las intenciones". Todavía queda el iqná' (convicción) y el ijlás (entrega), que como vimos al principio son algo interior que debe poseer el creyente. En fin, nadie conoce cuál es el verdadero corazón del creyente excepto Allah: Allah intercede entre el siervo y su corazón (8:24) y El está más cerca vuestro que la yugular (50:16).


La realidad del corazón no queda demostrada por afirmaciones vanas y retóricas, como suele suceder en este tema, sino por dos medios: por el testimonio que de él da el Sagrado Corán y por la experiencia personal. Podemos citar aún numerosos hadices (narraciones veraces del Mensajero Muhammad –BPDyC-) donde se refiere a esa realidad: "Existe una parte de vosotros que si está sana perfecciona todo el resto y que si se corrompe, corrompe a todo el resto. Le preguntaron cuál era y respondió: El corazón"; "la piedad y la virtud es aquello que asegura el alma y el corazón y la maldad lo que inquieta al alma y vacila en el pecho...". Sobre la intimidad del corazón: "La Fe es un secreto entre el siervo y su Señor".


El corazón que mencionamos aquí, no es el que pensamos como un órgano corporal del ser vivo. Tampoco debemos identificarlo lisa y llanamente con lo que popularmente se concibe como "buenos sentimientos". El corazón es lo que enseña el Sagrado Corán, en numerosos pasajes que luego citaremos.

Comprende todos los estados superiores del hombre, por ejemplo su ser espiritual: el Bien y la Verdad que alcanza en su exigua existencia, las virtudes superiores del espíritu, y el Conocimiento espiritual; las funciones racional, de la voluntad y de la inteligencia; y por último, sus funciones meramente anímicas: habla, visión y audición humanas, movimiento y sentimientos elevados.


El corazón constituye así algo céntrico y esencial en el hombre, conteniendo todo lo superior de su ser, sea en forma directa, como las virtudes superiores y el Conocimiento espiritual, el raciocinio y la voluntad, sea en forma indirecta, como las funciones anímicas. Al respecto el Profeta (BPDyC) ha dicho: "Toda cosa tiene un centro", es decir una esencia que es como el punto de irradiación de su ser. Así comprendemos su otro dicho que si el Corazón se corrompe, corrompe todo.

Pasemos, pues, a las citas coránicas: Por cierto que en esto hay una advertencia para quien posee corazón o escucha atentamente, siendo testigo (50:37); no acontecerá [al hombre] ninguna calamidad si no es con el consentimiento de Allah. Y a quien cree en Allah [El] guiará su corazón, puesto que Allah es Omnisciente (64:11). Dijeron [los que son impíos]: "Nuestros corazones están obnubilados para aquello a que nos invitáis [el Mensaje coránico] y nuestros oídos están obstruidos, y entre nosotros y tú [Muhammad] hay un espeso velo. Actúa pues, que nosotros, sin duda, haremos [lo contrario] (41:5). En este último versículo vemos cómo la totalidad espiritual y anímica de los impíos es inepta y negativa para la Revelación. Sus corazones están cubiertos por un velo oscuro (akínnah, que traducimos como "obnubilación"); sus oídos que representan al entendimiento, están obturados y hay una barrera efectiva (velo espeso), existencial, entre el Mensajero (BPDyC) y ellos, barrera constituida por la ignorancia y el prejuicio.


Citaremos más someramente. En primer lugar los versículos aplicables al hombre en general: ¿No han discurrido sobre la tierra para tener corazones con los que comprender y oídos con los que entender? Por cierto que no se ciega la visión, sino que se ciegan los corazones que están en los pechos (22:46).

No os condenará Allah por las vanidades de vuestros juramentos [equivocación o error involuntario que haya en ellos] pero os castigará por lo que hayan realizado vuestros corazones [mal intencional]. Y Allah es Indulgentísimo, Misericordiosísimo (2:225).

Las virtudes del Corazón son citadas con frecuencia y ellas sólo conciernen a los que son creyentes: Diles: "Por cierto que Allah desvía a quien quiere y guía hacia El a quien se arrepiente, quienes son fieles y se sosiegan sus corazones con el Recuerdo de Allah. ¿Acaso con el Recuerdo de Allah no se sosiegan los corazones? (13:28)

El es quien infunde el Sosiego en los corazones de los fieles, para aumentar Fe a su fe (48:4)

Mas quien magnifique los ritos de Allah [sepa] que sin duda [ello procede] de la piedad de los corazones (22:32)

Allah conoce cuanto hay en vuestros corazones (33:51).


Por fin estas dos versículos que nos enseñan cuál es la condición del creyente (mú'min): No encontrarás gentes que crean en Allah y en el Día Final, que intime [sin embargo] con quienes sean enemigos de Allah y de su Mensajero [Muhammad] aún cuando fuera con sus padres, sus hijos o sus hermanos o [los de] su clan. A aquéllos [que no intiman con los enemigos de Allah y su Mensajero] grabó [Allah] en sus corazones la Fe y los fortaleció con su espíritu [proveniente] de El. Y les introducirá en Paraísos [en los] que corren por debajo los ríos, [estarán] en ellos eternamente. Se complace Allah de ellos y ellos se complacen de El. Estos son los partidarios de Allah. ¿Acaso no hay duda de que los partidarios de Allah son los victoriosos [salvos]? (48:22).

En verdad que quienes atenúan sus voces ante el Mensajero de Allah, son aquellos que ha probado Allah sus corazones para la piedad. Tendrán una Indulgencia y una recompensa incalculable". (49:3). En este último versículo la obediencia, el temor y la veneración al Profeta (BPDyC) es el signo de los corazones verdaderos, que han sido purificados del error.


En cuanto a los impíos e hipócritas están citados por los vicios de sus corazones: Quienes contradicen los Signos de Allah sin [poseer ningún] poder revelado. Grande es la aversión de Allah y de los fieles [hacia su proceder]. Es así como signa Allah todo corazón soberbio y opresor. (40:35)

Y he aquí que hemos creado y destinado para el infierno a muchos genios y hombres. Tienen corazones con los cuales no razonan, y tienen ojos con los cuales no ven, y tienen oídos con los cuales no oyen; [son] como las bestias, pero [aún] inferiores [más desviados]. Estos son los desatentos [distraídos, olvidados de sí mismos] (7:179)


¿No se les evidencia a quienes heredan la tierra de los antecesores [humanos] que si quisiéramos les exterminaríamos por sus pecados y signaríamos sus corazones para que no oigan? (7:1000); en este versículo se identifica el carácter intelectual del Corazón a través de la audición que representa a la comprensión racional. La cultura humana se funda y mantiene sobre las virtudes del Corazón.


Según el Sagrado Corán el corazón del hipócrita y del impío es ciego, enfermo (22:53), empedernido (22:53, obnubilado e ignorante (23:63), negativo y contumaz (16:22); tienen entre sí divididos sus corazones (59:14). Respecto precisamente del hipócrita, que es el peor ejemplo humano (estarán en el nivel más bajo del Infierno, 4:154), dice el Libro: Los hipócritas temen que sea revelada a su respecto una sura que ponga en evidencia lo que hay en sus corazones. Diles: "¡burláos!. Sin duda que Allah hará surgir lo que teméis (9:64)


La evidencia de la realidad del Corazón la tomamos del mismo Mensajero (BPDyC), respecto al cual dice el Sagrado Corán: Diles: "Quien sea enemigo de Gabriel [que sepa] que reveló [el Corán] a tu Corazón, con la anuencia de Allah, confirmatorio de cuanto le precedió [de la Revelación] y Guía y albricia para los creyentes (2:97). Por cierto que [el Corán] es una Revelación del Señor de los seres. Descendió con él el Espíritu Santo [Gabriel] a tu Corazón para que seas de los advertidores [enviados], en lengua árabe elocuente, y sin duda que está anunciado en las Escrituras antiguas (26:192-196)


Como conclusión de lo dicho sólo nos resta volver sobre las virtudes del Corazón, las que definen a la Fe y constituyen el signo mismo de la Perfección. Al respecto el Sagrado Corán establece un decálogo de conducta y da una guía de los signos propios del Corazón del creyente. ¡Los que sois creyentes!: Temed a Allah como es debido y no muráis si no siendo musulmanes. Y aferráos al Cordel de Allah todos [vosotros] y no os dividáis. Y acordaos de las gracias de Allah para con vosotros, cuando erais enemigos y reconcilió vuestros corazones y he aquí que por Su Gracia sois hermanos. Y estabais al borde del abismo del infierno y he aquí que os extrajo de él. Así os evidencia Allah sus Signos para que os bien guiéis. (3:102-103). Por cierto que los creyentes [son] aquéllos que cuando se recuerda a Allah se estremecen sus corazones, y si se les menciona Sus Signos les aumenta en Fe, y a su Señor se encomiendan. (8:2). Y quitará la ira de sus corazones y perdonará a quien quiera puesto que Allah es Sapientísimo y Prudentísimo (9:15).


El camino del corazón hacia Allah Exaltado

Dice el Sagrado Corán: Es inconcebible que Allah os frustre en vuestra fe (2:43) y en una tradición del Profeta (BPDyC) él expresa: "Quien emigra hacia Allah y su Mensajero, su emigración alcanzará a Allah y a su Mensajero, y quien emigra en procura del mundo su emigración será para el mundo", y en otra tradición dice: "Los caminos de Allah son tantos como los corazones de los hombres".

Por estas citas preliminares aprendemos que no existen precondiciones para alcanzar la Verdad, sea en cuanto al conocimiento, como a la raza o extracción social, las únicas condiciones son las del corazón. Allah no frustra la fe de los hombres, aunque profesen el error, mientras dicha fe sea cierta, no esté viciada de hipocresía. Y tantos son los caminos como los corazones humanos, por lo cual no existe ningún punto de partida fijo para llegar a la meta.


Del mismo modo, sólo el reconocimiento de Allah y de su Profeta constituye la verdadera peregrinación por la vida. Y esto último no es exclusivo de los musulmanes: todo ser humano que desconozca a Allah Exaltado y a su Profeta está descaminado: No encontrarás gentes que crean en Allah y en el Día Final, que intime [sin embargo] con quienes son enemigos de Allah y de su Mensajero (48:22). El versículo se refiere a todo el género humano: ¡Los que sois creyentes!: temed a Allah y creed en Su Mensajero (Muhammad), os concederá el doble de Su Misericordia y os Dará una luz para marchar en ella y os perdonará, Allah es Indulgentísimo, Misericordiosísimo. [Esto] para que sepan las gentes de la Escritura (cristianos y judíos) que no llegarán en absoluto a la Gracia de Allah (si no creen en Allah y Su Mensajero), y que la Gracia toda está en Manos de Allah, la Otorga a quien Quiere. Allah es poseedor de la gracia infinita (57:28-29).


Pero, ¿cuál es la realidad del Corazón? En verdad, esta realidad existe por sí misma y no precisa de ninguna cosa externa para ello. Se manifiesta sin embargo a través de la Sabiduría y necesita de cierto cultivo o cuidado. La experiencia sabia es testimoniada en cierta medida por todos los hombres, sin excepción, en su intimidad o soledad consigo mismos. Allí, en ese ámbito resguardado de todo lo exterior, se producen ciertas degustaciones el corazón, que lo descubren como algo realmente existente.

En dicho ámbito encontramos al espíritu en su pureza, pujando por transformar nuestra tosca naturaleza. La realidad del Corazón es interior, y esa puja del espíritu (yihád al-nafs) en nosotros no se muestra al mundo sino a través de ciertos indicios ennoblecedores, como las virtudes. Por el contrario, cuando no existen las virtudes en forma visible, podemos suponer que el espíritu está en retroceso ante nuestra tosca naturaleza. Los vicios no constituyen nada real, aunque si "efectivo", porque no tienen sustento sino en lo exterior, es decir en la continuidad del goce que los atrae y los hace existir. Quitado ese goce no existen, por lo cual nos damos cuenta que son hijos de la ilusión. La realidad del Corazón, por lo tanto, está constituida por las virtudes del corazón, puesto que, en última instancia, los vicios no nacen de él.


La experiencia espiritual nos dice que el Corazón, cuando ha alcanzado su meta, no queda atado a nada que no sea espiritual. Desaparecen ante él las ligaduras del mundo, es libre. Así, no existen para el verdadero Corazón, el nacimiento, ni la "tradición familiar" (religiosa o social), ni la raza, ni los vínculos familiares, sea con padres o hijos. No existe para el espíritu, de este modo liberado, ni pueblo, ni nación, sólo existe Allah, fuera de El, ni la muerte tiene ninguna realidad ni importancia. Al respecto una tradición del Profeta (BPDyC) afirma: "No deja de acercarse el siervo a su Señor con los actos meritorios hasta que Este lo ame, y cuando lo ama Él es los ojos con que mira [el siervo], y la lengua con que habla, y la mano con que actúa". Ello significa que ya nada existe en el Corazón excepto Allah. En el mismo sentido un dicho de Bistami cuenta que un espiritual llegó a las puertas del Señor, y que cada vez que llamó se le preguntó "¿quién eres?", a lo que él respondía "yo". Pero la puerta no se abrió y se le dijo que se retirara. Hasta que la tercera vez el espiritual respondió: "¡Tú!", y entonces se le abrió.

 

El corazón y sus símbolos

Entre los símbolos del Islam figura la ascensión del Profeta (BPDyC) (al-mi'ráy), el símbolo más rico del Islam, por cuanto en él se encuentran expresados varios sentidos muy profundos. Por ejemplo, el principal es el del significado extraordinario del Profeta (BPDyC), otro es la constitución de la plegaria.

Pero existe un sentido cuya existencia concierne al siervo de Allah, y está vinculado con el Corazón, pues el Camino que éste recorre hacia Allah Exaltado, un camino de ascensión o mi'ráy, consagrado por el amadísimo Profeta (BPDyC), por cuyo ejemplo únicamente ha quedado abierto y es posible recorrerlo.


En la Ascensión el Amado (BPDyC) llega hasta el Loto de la Linde, el lugar sobrenatural más elevado, el fin de todo. Allí Gabriel, sobre él sea la Paz, lo abandona para que alcance, más allá de todo el Trono de Allah ('Arshul-Lahi), que simboliza la realidad superior por encima de la cual sólo está Allah en Sí Mismo. Es, por analogía con el Loto de la Linde, la realidad sobrenatural más elevada de la Manifestación, es decir de los universos espirituales, y para el que lo alcanza, como el Profeta (BPDyC), simboliza el grado de mayor elevación respecto de todo lo que no sea Allah en Sí Mismo. A ese grado fue elevado Muhammad (BPDyC), y por eso decimos que por su Bárakah o Fuerza espiritual todo es posible en las comunidades espirituales. El Mensajero Muhammad (BPDyC) abrió el Camino más elevado de la realización espiritual, Camino llamado también Siratul-Mustaqim, el Sendero Recto, al que se llega sólo por la Apertura (Al-Fátihah) que proviene de la Bárakah del Profeta (BPDyC).

 

El camino del corazón hacia Allah

El camino del Corazón (Qalb) hacia Allah, se resume en un Camino de Conocimiento (Ma'rifah), que es concebido en el Islam como la máxima expresión de perfección humana. Son numerosos los pasajes del Sagrado Corán que a él se refieren, complementados por las tradiciones proféticas. Hay versículos que mencionan el Conocimiento de Allah Exaltado de todas las cosas: Conoce lo que ocultan los Cielos (49:18); Conoce Allah cuanto hay en sus corazones (4:62); conoce vuestro secreto y vuestra exteriorización, y conoce cuanto realizáis (6:3); conoce su secreto y sus intimidades (9:79); lo reveló [al Sagrado Corán] El que conoce el Secreto (25:6); enseñó al hombre lo que [este] no sabía (96:5); sabed pues que Allah Conoce (2:235); sabed pues que en verdad fue revelado [el Sagrado Corán] con la Ciencia de Allah (11:14); y [Allah está] por encima de todo sabio (12:76); abarca mi Señor todas las cosas con su Conocimiento (6:80); Tú que lo abarcas todo con Tu Misericordia y Tu Ciencia (40:7); y por fin se revela: Por cierto que la Ciencia está [sólo] en Allah (46:23).


Además se encuentran en el Sagrado Corán versículos que distinguen a los hombres por el Conocimiento, en principio a los Profetas (la Paz sea con ellos), luego a los versados en la Revelación, los sabios, y por fin, en un grado menor, a todos los hombres en general: Enseñó [Allah] a Adán [todos] los Nombres (2:31), donde se revela que los hijos de Adán recibieron de Allah la Ciencia como distinción entre las criaturas; [El] enseñó el Corán (55:2); El que Enseñó [al hombre] con el Cálamo (96:4), donde se revela la esencia espiritual del Conocimiento, pues el Cálamo representa alegóricamente a la Ciencia Universal; y le enseño [a Salomón] todo lo que [éste] quiso (2:251), donde vemos la preeminencia de los elegidos, como lo son los Profetas (P), en recibir la Ciencia; le enseñó [el Corán a Muhammad] el de la ingente Fuerza [Gabriel] (53:5); cuando te enseñé [a Jesús, sobre él sea la Paz] la Escritura y la Sabiduría y la Torá y el Evangelio (5:110). Y si te entregaras [tu Muhammad] a sus concupiscencias [las de los infieles e hipócritas] después de haber recibido la Ciencia, no tendrías Protector ni Defensor ante Allah (13:37), donde se destaca que toda la virtud del Profeta Muhammad, sobre él sean la Bendición y la Paz, reside en la Ciencia que recibió de Allah.


Los hombres superiores, los Mensajeros, Profetas y los perfectos de entre los creyentes, tienen diverso grado de Conocimiento, lo cual determina también sus distintas categorías espirituales. Pero en general todos los hombres dependen en absoluto de un grado mínimo de conocimiento, a tal punto que si no poseen ninguno dejan de ser hombres, en el sentido completo del término. El Sagrado Corán revela en un solo versículo el desarrollo del hombre a partir de lo más ínfimo hasta llegar al conocimiento, destacando a éste como cualidad de la esencia humana, sin la cual se vuelve a la nada: ¡Humanidad! Si dudáis de la Resurrección he aquí que os creamos de tierra, después de una [gota] de esperma, seguido de un coágulo [sanguíneo], seguido de un embrión conformado o sin conformar, para demostraros [nuestro Poder]. Establecemos en las matrices lo que queremos hasta un periodo determinado, luego os extraemos niños para que alcancéis, enseguida, la madurez. Hay entre vosotros quienes fallecen [jóvenes] y hay de entre vosotros quienes son vueltos a la más vil edad [la decrepitud] al punto de no conocer, entonces, nada de lo que conocían. Y veis la tierra yerma, pero cuando a ella hacemos descender el agua [he aquí que] se agita y germina con todo fruto espléndido (22:5). La ausencia de conocimiento es equivalente a la "más vil edad", siendo el conocimiento, por el contrario, lo mejor del hombre.


Si esto es así, cuál no será la importancia extraordinaria del Conocimiento en el ser humano: ¿Acaso no sabéis que Allah es Omnipotente? (2:106); esta pregunta es frecuente en el Sagrado Corán, llamando al hombre al Conocimiento de Allah (Ma'rifah), de su Poder y de su Realidad: Sabed, pues, que en verdad, no hay otro Divino que Allah (47:19). En ambos versículos Allah apela al conocimiento del hombre, para que, por él, éste pueda vincularse a Allah.

A su vez se condena a los impíos, ignorantes de Allah y sus impugnadores, por no conocer; Pero sin embargo no conocen (2:13); entre ellos [los judíos] hay ignorantes que no conocen de la Escritura más que lo ficticio y no hacen más que conjeturar (2:78); ¡si conocieran! (2:103 y 104); dijeron los necios..." (2:113 y 118).


El verdadero Conocimiento pertenece al menor número que testimonia la Unidad de Allah y la Realidad de sus Atributos; la mayoría de los hombres es necia: Empero la mayoría no conoce (6:37); Allah sigilo sus corazones y ellos lo ignoran (9:93); conocen lo aparente de la vida mundanal, pero están distraídos acerca de la otra vida (30:7). En el mismo sentido, dice el Sagrado Corán: ¿Podrán acaso equipararse quienes conocen con quienes no conocen? En verdad que es [ello] meditación [digna de] los sapientísimos (39:9).


Entre los ignorantes lo que más se destaca es la falsa opinión (hija del deseo) y la hipocresía. He aquí la mera opinión: Y les concedimos [a los judíos] evidencias acerca de la Revelación, pero no discordaron si no luego de haberles llegado el Conocimiento, por envidia mutua. Por cierto que tu Señor dirimirá entre ellos el Día de la Resurrección, en cuanto a aquello que han discrepado. Luego os hemos establecido a ti [Muhammad] sobre un Camino de la Revelación; ¡Síguelo pues, y no sigas los deseos de los que ignoran! (45:17-18). Por cierto que muchos se desvían por sus pasiones sin tener conocimiento. En verdad que tu Señor es el más conocedor de los que son transgresores [a sus Mandatos] (6:119). Y he aquí a los hipócritas: Los tesoros de los cielos y de la tierra pertenecen a Allah, aunque los hipócritas son insensatos... Pero la Potestad sólo es de Allah, de su Mensajero y de los creyentes: sin embargo los hipócritas no lo conocen (63:7-8).


Entre los hombres hay fieles y sabios que el Sagrado Corán testimonia de este modo: Allah elevara a los fieles de vosotros y a los que alcanzaron la Ciencia, en grados [de dignidad] (58:11); por el contrario él [Corán] posee signos evidentes para el corazón de los que alcanzaron la Ciencia (29:49); y es evidente para los que alcanzaron la Ciencia que lo que te fue revelado de tu Señor es la Verdad que guía hacia el Camino del Poderoso, el Alabado [Allah] (34:6); y sobre todo el versículo que manifiesta más plenamente el valor excepcional de los sabios del Islam: El fue Quien te reveló el Libro [Corán] del cual hay versículos explícitos que son el fundamento del Libro, y otros alegóricos. Empero, quienes tienen en sus corazones el desvío perseguirán lo que es alegórico en él [Libro] por deseo de sedición y por deseo de [vana] interpretación. Pero no conoce su interpretación si no Allah y los sapientísimos que dicen: '¡Tenemos fe en él, todo dimana de nuestro Señor!. Y no recuerdan sino los [los hombres] de la Sabiduría (3:7)

 

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Fuentes: "Centro de Altos Estudios Islámicos"

www.senderoislam.net

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