¿Estamos solos? (parte 3 de 3): Los yinn existen entre nosotros, pero aparte de nosotros

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¡No estamos solos! Esta afirmación suena un poco a anuncio de película de ciencia ficción. Podría ser solo eso, pero no lo es. Es verdad que no estamos solos aquí en la Tierra. Somos criaturas de Dios, pero no somos las únicas criaturas de Dios. En los dos artículos anteriores, hemos aprendido mucho acerca de los yinn. Los yinn son tanto masculinos como femeninos, buenos y malos, creyentes e incrédulos.


Los yinn existen en nuestro mundo, pero están separados de él. Shaitán es un yinn, y tiene seguidores tanto entre los humanos como entre los yinn. Ahora que entendemos que no estamos solos, se hace necesario reconocer señales que indican la presencia de los yinn y saber cómo protegernos de sus fechorías y crímenes.


"He creado al ser humano de arcilla, un barro maleable. Y al yinn lo había creado ya antes de fuego". (Corán 15:26-27)

"No he creado a los yinn y a los seres humanos sino para que Me adoren". (Corán 51:56)

Debido a que los yinn comparten este mundo con nosotros, debemos conocer sus lugares de vivienda. Los yinn tienden a reunirse, a veces en grandes números, en ruinas y lugares desiertos. Tienden a reunirse en lugares de inmundicia, basureros y cementerios. Los yinn a veces se congregan en lugares donde les resulta fácil hacer fechorías y caos, como los mercados.


En las tradiciones del Profeta Muhammad (que la paz y las bendiciones de Dios sean con él) hallamos que algunos de los compañeros le aconsejaron a la gente que no fueran de los primeros en entrar ni de los últimos en salir de los lugares de mercado, porque esos eran los campos de batalla de los demonios y los corruptores[1].


Si un shaitán escoge una vivienda humana como su propio lugar de estancia, se nos dan las "armas" a través de las cuales podemos expulsarlo de nuestro hogar. Ellas incluyen decir Bismillah (comienzo en el nombre de Dios), recordar a Dios con frecuencia, y recitar algunas palabras del Corán, pero en especial, los capítulos dos y tres. Los yinn también huyen cada vez que escuchan la llamada a la oración.


El Profeta Muhammad explicó que los yinn se congregan en grandes números y se dispersan al caer la noche. Nos ordenó que mantengamos a los niños dentro al anochecer por esta razón[2]. También nos dijo que los yinn tienen animales, y que la comida para sus animales es el estiércol de los nuestros.


En ocasiones, animales que pertenecen a la humanidad son asociados con los yinn. Por ejemplo, muchos de los yinn son capaces de tomar la forma de serpientes, y el Profeta Muhammad se refirió a los perros negros como demonios. También dijo: "No recen en corrales de camellos, pues los demonios habitan allí"[3]. Él asoció a los camellos con los yinn debido a su naturaleza agresiva.


Hay muchas formas en que nos podemos proteger a nosotros mismos y a nuestras familias de las fechorías causadas por los yinn. La más importante es acudir a Dios y buscar Su protección, hacemos esto apegándonos a las palabras del Corán y a las enseñanzas del Profeta Muhammad. Buscar refugio en Dios nos protegerá de los yinn y los demonios. Debemos buscar Su protección cuando entramos al baño[4], cuando nos enojamos[5], antes de tener relaciones sexuales[6], y antes de descansar en un viaje o de viajar por un valle[7]. También es importante buscar refugio en Dios cuando leemos el Corán.


"Cuando recites el Corán refúgiate en Dios del demonio maldito. El demonio no tiene poder sobre los creyentes que se encomiendan a su Señor". (Corán 16:98-99)


Entender la naturaleza de los yinn hace posible entender algunos de los fenómenos extraños que ocurren en nuestro mundo actual. La gente acude a los adivinos y psíquicos para ver el futuro o lo desconocido. Hombres y mujeres en la televisión y el internet afirman que pueden hablar con los muertos y transmiten secretos e información misteriosa. El Islam nos enseña que eso no es posible. Los adivinos y astrólogos alegan que pueden predecir el futuro y leer las personalidades por la alineación de las estrellas y otros cuerpos celestes. El Islam nos enseña que eso tampoco es posible.

Sin embargo, en el pasado remoto, los yinn eran capaces de ascender a los cielos. En esa época, eran capaces de espiar y obtener información sobre los acontecimientos antes de que ocurrieran. Durante la época del Profeta Muhammad, la protección celestial fue reforzada y continúa así hasta el día de hoy. Los yinn ya no están en capacidad de espiar las conversaciones en el reino celestial.

"Quisimos acceder al cosmos, pero lo encontramos lleno de guardianes severos y meteoritos, a pesar de que buscábamos posiciones apropiadas del cosmos para escuchar [la revelación], pero todo aquel que intenta ahora escuchar encuentra un meteoro que lo acecha. Y [ahora sabemos que los seres creados] no podemos saber si se ha destinado algún mal para quienes están en la Tierra o si su Señor quiere guiarlos". (Corán 72:8-10)

El Profeta Muhammad explicó el significado de estos versículos: "Cuando Dios ha ordenado algún asunto en el cielo, los ángeles golpean sus alas en obediencia a Su mandato. Y eso suena como una cadena arrastrada sobre una roca. Ellos (los ángeles) dicen (entre sí): ‘¿Qué ha dicho tu Señor? Algunos contestan: ‘La Verdad. Él es el Sublime, el Grande’ (Corán 34:23). Entonces, aquellos que logran escuchar a hurtadillas (es decir, los demonios o yinn) se paran uno sobre el otro. Una llama puede alcanzar y quemar al espía antes de que transmita la noticia al que está bajo él, o puede que no lo alcance hasta que haya pasado la noticia al que está debajo suyo, quien a su vez la pasa al que está bajo él, y así sucesivamente hasta que se transmiten las noticias a la Tierra"[8].


Los yinn son capaces de tomar un grano de verdad y mezclarlo con mentiras para confundir y enredar a la gente. Los fenómenos extraños, aunque desconcertantes y en ocasiones atemorizantes, no son más que fechorías diseñadas para alejar a la gente de Dios. A veces, los demonios humanos y los demonios yinn se unen para engañar a los creyentes y llevarlos a cometer el pecado de shirk (adorar a otros distintos a Dios).


A veces en este mundo extraño y maravilloso, enfrentamos pruebas y tribulaciones que a menudo parecen llegar a abrumarnos. Hacerles frente a las fechorías y malas intenciones de los yinn parece ser una prueba incluso mayor. Sin embargo, es reconfortante saber que Dios es la fuente de todo poder y de toda fortaleza, y que nada ocurre sin su permiso.


El Profeta Muhammad nos dijo que las mejores palabras para buscar la protección de Dios de las malas obras de los humanos y los yinn, son los últimos tres capítulos del Corán. En ocasiones tenemos que enfrentar los crímenes de los yinn, pero Dios es nuestro refugio, y acudir a Él es nuestro rescate. No hay más protección que la protección de Dios, solo a Él adoramos y solo a Él acudimos en busca de ayuda.



Pie de página:

[1] Sahih Múslim.

[2] Sahih Al Bujari, Sahih Múslim.

[3] Abu Dawud.

[4] Ibíd.

[5] Sahih Al Bujari, Sahih Múslim.

[6] Ibíd.

[7] Ibn Máyah.

[8] Sahih Al Bujari.

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