Investigando el islam - Metodología sugerida (parte 4 de 4): La sabiduría de Dios a veces está más allá de nuestro entendimiento

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En los tres artículos anteriores hemos hablado de una metodología sugerida para probar la validez y la veracidad del Islam. Cuando la investigación es importante, debe ser no sólo para hacer preguntas lógicas, sino también para obtener respuestas lógicas. En esencia, el Islam es un mensaje y una guía del Creador para la creación; por lo tanto, debe tener sentido y por consiguiente debemos investigar y plantear todas las preguntas pertinentes. ¿Qué es el Islam y en que creen los musulmanes? A veces después de poco tiempo, a veces muy rápidamente, o después de largas horas, meses o años de estudio, descubrimos la respuesta, pero ¿qué pasa entonces? Cuando se hace evidente que el Islam es la religión verdadera, ¿cuál debe ser el próximo movimiento?

 


En este punto, el punto donde el poder abrumador puro de Dios se hace evidente, tendría sentido que fuera el momento perfecto para abrazar la religión del Islam. Muchas personas hacen precisamente eso. Comienzan un viaje seguro en su nueva vida con la firme seguridad de que están en el camino correcto. Sin embargo, la investigación no termina ahí. El Islam nos dice que la adquisición de conocimientos es un viaje de larga duración. Los nuevos musulmanes se afanan en aprender su nueva religión y se maravillan con la simplicidad de una vida aventajada por las directrices del Creador.


Sin embargo, otros se sienten impulsados ​​a hacer más preguntas, buscar más respuestas y profundizar en temas que no son inmediatamente necesarios. El dicho de la vejez, "tienes que caminar antes de correr", no es menos cierto cuando se aplica al aprendizaje del Islam. No tiene ningún sentido relevante hacer preguntas complicadas cuando aún no se han comprendido bien los conceptos básicos. Creer en el Islam como la verdad implica la aceptación de todo el mensaje, incluso si el significado que hay detrás, o la razón de muchas resoluciones, no se comprenden totalmente. Esto puede parecer un dilema, especialmente si su investigación le ha llevado a comprender que el Islam es la religión del conocimiento informado, no una religión basada en la fe ciega. Sin embargo, tratar de comprender la sabiduría en los detalles secundarios antes de investigar bien en las pruebas del Islam y sus fundamentos, no es una buena idea, porque incluso si usted encuentra la sabiduría en algunas cosas, pero no está de acuerdo con el mensaje principal, entonces ya no hay beneficio real, es como si no se llegara a ninguna parte.


Dios hace lo que hace por razones que a veces van más allá de nuestra comprensión, y por razones que pueden o no, ser evidentes. Un musulmán aprende a comprender y aceptar esta afirmación, no de forma automática o con la fe ciega, sino mediante el establecimiento de una conexión con Dios. Se alienta al musulmán a mantener esa conexión de una manera fácil. Sin embargo, el beneficio de hacer esto es contemplar y entender Sus bellos nombres. A través de estos nombres, somos capaces de conocer a nuestro Creador y aprender a alabar y adorar a Dios. También obtenemos una idea de cómo y por qué la sabiduría y la justicia de Dios van a veces más allá de nuestra comprensión.

 


Los nombres de Al-Hakeem (El Sabio) y Al-Hakam (El Juez) indican que Dios es la fuente de toda sabiduría, en Su creación y en Sus mandamientos, y Él es el Juez de todas las cosas. Él es Quien ha creado todo, y por lo tanto solo Él conoce la verdadera sabiduría de todo. Él juzga con justicia y no da a nadie la mínima opresión. Dios es justo en todas sus decisiones. Esto puede ser evidente inmediatamente uno abraza el Islam o puede ser un proceso de comprensión más lenta.


La justicia y la sabiduría infinita de Dios no siempre pueden ser transparentes; se necesita tiempo y esfuerzo para entender realmente los detalles. Hacer preguntas petulantes puede llevar a confusión. Una vez que uno ha establecido la veracidad del Islam, el siguiente paso es aceptar el mensaje completo, abrazar la religión y aprender a orar. No es casualidad que el primer pilar del Islam es creer, sin reservas, que Dios es Uno y Único, y que Muhammad (Dios lo bendiga) es Su mensajero, y que el segundo pilar es la oración. Esto establece la conexión y abre bien el camino hacia el aprendizaje y el conocimiento de toda la vida. El Profeta Muhammad (Dios lo bendiga) habló a sus compañeros tanto sobre la importancia de aprender sobre el Islam en un orden sensato, como acerca de la importancia de la adquisición de conocimientos.


... así que deja que la primera cosa a la que se les invite, sea la unicidad de Dios. Si se enteran de qué es, diles que Dios les ha ordenado a ellos cinco oraciones, que se ofrecen en un día y una noche.[1]


A aquel que viaja en busca del conocimiento sagrado, Dios le facilitará una senda que le conduzca hasta el Paraíso.[2]


Hacer preguntas acerca de detalles menores, esperando entender todo antes de la conversión, es un ejercicio inútil. Hay que evaluar las fuentes primarias del Islam, tanto el Corán como las tradiciones auténticas del Profeta Muhammad, hacer preguntas lógicas, y obtener respuestas lógicas para establecer la veracidad. Si la persona está convencida de que el Islam es la verdadera religión de la humanidad, que él o ella abrace la fe sin demora y empiece a aprender sus prácticas y detalles.




Pie de página:

[1] Sahih Al Bujari.

[2] Ibíd.

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