La confianza en Dios

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Querido lector, hemos hablado acerca de la fe en Dios y la diferencia entre el creyente y el musulmán. En este artículo, cuento una historia que leí en uno de los sitios web, y encontré en ella la buena lección para aquellos que querían saber la verdad de la fe; permítame, querido lector, contarla:

“Se dice que uno de los entusiastas del Alpinismo decidió escalar la montaña la más alta del mundo y la más peligrosa. Después de haber preparado para esta tarea peligrosa, empezó a subir a la montaña llevando con él todo lo necesario para alcanzar su sueño… Las horas pasaron rápidamente, y, sin dar cuenta, la noche lo sorprendió con su oscuridad, y había llegado a la media distancia, y el regreso fue mucho más difícil que de continuar el viaje, el hombre no tenía otro remedio que seguir su camino en la oscuridad total y el frío, sin saber lo que le esconde ese camino oscuro.

Después de otras horas con más esfuerzo, y antes de llegar a la cima, el hombre perdió su equilibrio y cayó de la cima de la montaña pocos pasos antes de lograr su gran avance o tal vez menos de unos momentos. Los acontecimientos más importantes de su vida pasaron ante sus ojos rápidamente mientras se chocaba con las rocas de la montaña, él sostuvo la cuerda que estaba atada a su cintura desde el inicio del viaje, y afortunadamente, el gancho de la cuerda estaba bien colgando de la otra parte en una de las rocas de la montaña.

El hombre encontró a si mismo balanceándose en el aire…nada bajo sus pies excepto un espacio sin fronteras, y sus manos llenas de sangre aferradas a la cuerda con el resto de su determinación y persistencia. En medio de esta noche y su crueldad, tomó su respiración como un hombre que le devolvió la alma, sostiene la cuerda en busca de cualquier esperanza de supervivencia con desesperación.

El hombre gritó: “¡Dios, Dios, sálveme!”

Una voz penetró en la tranquilidad respondiéndole dentro de su mente: “¿Qué quieres de tu Señor?”

El hombre dijo con entusiasmo: “¡Sálveme, oh Señor!”

Le respondió el sonido: “¿Crees que el Señor verdaderamente es capaz de salvarte?”

El hombre respondió: "Creo sin duda mi Señor, ¿y quién excepto mi Señor puede salvarme?”

La respuesta fue: "¡Así que deja la cuerda con la que lo manejas!”

Después de un momento de vacilación no duró mucho tiempo, el hombre se adjuntó a su cuerda más y más.

Al día siguiente, el equipo de rescate encontró el cuerpo de un hombre a una altura de un metro de la superficie de la tierra, sosteniendo en su mano una cuerda, y totalmente  congelado por el frío.

¡A una altitud de sólo un metro de la superficie de la tierra!!

¿Y usted, querido lector?

¿Usted ha dejado la cuerda?

¿Todavía cree que sus cuerdas van a salvarle?

Si en el medio de su dolor y sus problemas... cuente en su sabiduría y su inteligencia y no cree en la capacidad de Dios para arreglar sus cosas para usted y  ayudarle... Asegúrese de que le falta mucho para saber el significado de la fe...

Si usted piensa que su jefe es el que tiene el derecho de mejorar su situación, esta una nueva cuerda imaginaria que usted se sostiene a ella.

Y si usted piensa que su hacienda, su puesto, o su familia le hacen no necesita a Allah, esto es mucho más extraviado.

Tiene que confiar en Él; y la fe verdadera en Él y la confianza en Él es confiar en Él y en lo que tiene, porque es mayor y más duradero que lo que usted tiene en su vida terrenal, y ponerse en manos de Allah confiando en Su buena gerencia.

Ese cuento alegoría ha señalado a nuestra atención que nos podemos olvidar, cuando estamos acercándonos a nuestro sueño, de los derechos de Dios para nosotros, y que la ambición con su brillo puede hacernos ciegos y abruma la mente, y nos hace en el largo plazo, no vemos que sólo nuestras manos que obran, nuestros pies que andan, y nuestra mente que piensa; y nos hace olvidar La Mano Superior que está detrás de todo esto, y no recordamos de Dios que en tiempos de crisis, angustia, y de necesidad.

Pero el que no se acostumbra a confiar en las órdenes de Dios, su certidumbre no sería vivo y honesto.

La cuerda en el cuento anterior no es que “las razones” que, a pesar de su importancia y nuestra necesidad a ella, sin embargo, ella sola sin ser acompañada con fe y certeza, no es capaz de rescatarnos, o tal vez incluso nos envanecemos de ella y nos hace llegar al peligro, y nos encontramos perdidos y deteriores, ¡y no queda al camino de la salvación que solo dos pasos, o dos metros!.

 

 

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