La historia de Lot

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Dios envió a todos los Profetas a sus pueblos con un mensaje, adorar sólo a Dios y no asociarle nada ni nadie. Sin embargo, Dios envió al Profeta Muhammad para toda la humanidad. Aunque su mensaje fue el mismo, vino con una nueva ley, una para cubrir a toda la gente, en todos los lugares, en todas las épocas, incluso en un futuro distante hasta el Día del Juicio. La revelación de diferentes capítulos del Corán fue a menudo una respuesta a eventos particulares o experiencias del Profeta y sus seguidores. Las historias del Corán enseñan lecciones, proporcionan el contexto histórico de la humanidad, y demuestran la naturaleza de Dios. La historia del Profeta Lot es una que es particularmente pertinente en el siglo XXI.

En muchas ciudades alrededor del mundo no es seguro caminar por las calles incluso durante el día. El asesinato es algo común, las identidades son robadas y abundan las drogas. Hoy día, muchos niños en las escuelas ya han tenido encuentros con usuarios y vendedores de drogas. El alcohol se consigue fácilmente en cualquier tienda, aun cuando es el responsable de la ruptura de las familias, la violencia doméstica y la corrosión de la sociedad. La pederastia es rampante, así como la pornografía infantil y el tráfico de personas. Los estilos de vida degenerados son aceptados e incluso considerados normales. Esta descripción nos muestra una imagen terrorífica, de un mundo fuera de control; pero, ¿es realmente muy distinta de la de los tiempos del Profeta Lot?

El Profeta Lot vivió en una sociedad muy similar a la nuestra. Era corrupta, la gente no tenía vergüenza, los criminales y las actividades criminales abundaban, y los que pasaban por la ciudad de Sodoma se arriesgaban a ser robados y abusados físicamente. La atmósfera entera de la ciudad no era la de una sociedad cohesionada. El pueblo de Lot no tenía moral, normas ni vergüenza. La homosexualidad que abundaba no existía en un vacío, sino que era parte de un estilo de vida que no sólo era permitido sino que alentaba al vicio y la corrupción. Fue a esta ciudad que el Creador envió al Profeta Lot, su mensaje fue adorar sólo a Dios. Sin embargo, insertos en la adoración están el deseo y la voluntad de obedecer los mandamientos de Dios. El pueblo de Sodoma estaba contento con sus formas corruptas y no deseaba refrenarlas. Lot se convirtió en una molestia y sus palabras fueron ignoradas.

El Profeta Lot llamó a la gente a abandonar sus actividades criminales y su comportamiento indecente, pero ellos se negaron a escuchar. Lot confrontó a su pueblo y los amonestó. Señaló su corrupción, sus actividades criminales y su comportamiento sexual antinatural.

 “Su hermano Lot les dijo: Temed a Allah, En verdad, yo soy un Mensajero leal, temed a Allah, y obedecedme. Yo no os pido ninguna remuneración a cambio [de transmitiros el Mensaje], sólo el Señor del Universo me recompensará por ello”. (Corán 26:161-164)

En los últimos 20 o 30 años, se ha hecho común hablar de homosexualidad como una forma natural de vida. Sin embargo, de acuerdo a la ley de Dios y en las tres religiones celestiales (judaísmo, cristianismo e Islam), esto no es aceptable. La nueva idea de que la homosexualidad está de alguna forma determinada genéticamente también es rechazada por el Islam. El Corán establece claramente que la gente de Sodoma fue la primera en practicar esta aberración sexual.

 “¿Cometéis una inmoralidad de la que no hay precedentes en la humanidad? Satisfacéis vuestros deseos con los hombres en vez de las mujeres; en verdad sois unos desvergonzados”. (Corán 7:80-81)

La gente de Sodoma había alcanzado tal nivel de degradación que ya no tenía vergüenza alguna. Cometían estos actos contranaturales en público o en privado. Satanás estaba entre ellos, y como es su costumbre, hizo que sus acciones les parecieran justas y sanas. Cuando Lot insistió en que cambiaran sus malos caminos, quisieron expulsarlo de la ciudad, como si fuera él quien cometía un grave pecado al llamarlos a la pureza. La gente de Sodoma dijo a Lot: “¡Oh, Lot! Si no dejas de recriminarnos te expulsaremos” (Corán 26:167). Lot expresó abiertamente su enojo y su ira por las malas obras y los actos antinaturales, y le pidió a Dios que lo salvara a él y a su familia del mal del pueblo de Sodoma.

En otra parte del mundo, el Profeta Abraham, el tío del Profeta Lot, recibió a tres huéspedes. Conocido por su generosidad, el Profeta Abraham asó un ternero pero, para su consternación, sus huéspedes se negaron a comer. Esto era muy inusual. Los viajeros solían estar hambrientos, y el hecho de que estos tres invitados rechazaran su generosidad hizo que el Profeta Abraham se sintiera muy incómodo. Los huéspedes vieron su inquietud y trataron de calmar sus temores. Dijeron: “No temas” (Corán 15:53), y sus temores se disiparon. El Profeta Abraham preguntó a sus invitados qué asuntos los habían traído a su ciudad. Ellos contestaron: “Hemos sido enviados para castigar a un pueblo de pecadores” (Corán 15:58).

El pueblo de Sodoma se había convertido en corrupto, creyendo que sus malos caminos eran aceptables. Infortunadamente, en el siglo XXI nos hemos acostumbrado tanto a la maldad y la ignorancia que ya no somos capaces de responder de forma correcta. Inventamos excusas y tratamos de justificar el mal comportamiento, pero el hecho es que cuando la gente irrespeta y desobedece a Dios abierta y continuamente, debemos indignarnos. Los ángeles se despidieron del Profeta Abraham y siguieron su camino hacia la ciudad de Sodoma, buscando al Profeta Lot y a su familia.

El Profeta Lot sufría debido a las malas conductas y los comportamientos antinaturales de la gente a su alrededor, sin embargo, continuó entregando su mensaje con paciencia. Llamó a la gente a abandonar sus malos caminos y a obedecer al Único Dios, adorándolo sólo a Él. Sin embargo, la gente de la ciudad continuó burlándose de él y menospreciándolo, y hasta lo ridiculizaban y lo desafiaban para que enviara el tormento de Dios sobre ellos.

“Envíanos el castigo de Allah, si es que decís la verdad”. (Corán 29:29)

Lot estaba abrumado por la desesperación y suplicó a Dios que le concediera la victoria sobre su pueblo, que cometía grandes crímenes y se comportaba de forma antinatural.

En el momento de la invocación de Lot, los Mensajeros (ángeles) estaban con el Profeta Abraham, de modo que le informaron de su misión con Lot y su pueblo. Dijeron:

“Y cuando Nuestros [Ángeles] emisarios se presentaron ante Abraham para albriciarle [del nacimiento de su hijo], le dijeron: Destruiremos a la población de esta ciudad, porque son inicuos”. (Corán 29:31)

Abraham tenía miedo, su sobrino Lot estaba en la ciudad de Sodoma y estaba a punto de ser destruido. Le dijo a los ángeles: “Pero Lot está entre sus habitantes”. Ellos respondieron:

“Nosotros conocemos mejor [que tú] a quienes habitan en ella. Lo salvaremos a él y a su familia, excepto a su mujer, que se contará entre los condenados”. (Corán 29: 32)

El renombrado erudito islámico Imam Ibn Kazir narró que, cuando los Mensajeros se acercaron a la ciudad de Sodoma, conocieron a la hija de Lot en el río cercano. Ella se quedó asombrada por su belleza y les aconsejó que esperaran al Profeta en el río en lugar de entrar a la ciudad sin protección. Cuando Lot escuchó hablar de los extranjeros, se sintió angustiado y se preguntó cómo podía convencerlos de que pasaran de largo por Sodoma y continuaran su camino. Trató de hacerlos entender la naturaleza de la gente de la ciudad, pero sólo consiguió convencer a los Mensajeros de esperar hasta la noche antes de entrar en la ciudad.

El Profeta Lot logró acompañar a los Mensajeros a la seguridad de su casa. Sin embargo, la esposa de Lot se deslizó por la puerta trasera y rápidamente avisó a la gente que dos hombres hermosos eran huéspedes en casa de Lot. El rumor se difundió velozmente y pronto la gente estaba frente a la casa de Lot, llamando a su puerta, exigiendo ver a los invitados. Lot se angustió aún más cuando se dio cuenta de que su mujer era la responsable de que la multitud estuviera a su puerta, y le rogó a la turba que se disolviera y temiera el castigo de Dios. Les pidió varias veces que buscaran la gratificación sexual de manera legal.

 “¡Oh, pueblo mío! Casaos con las mujeres, pues ello es lo lícito para vosotros, temed a Allah y no me avergoncéis ante mis huéspedes. ¿Es que no hay entre vosotros ningún hombre recto?” (Corán 11:78)

Las versiones bíblica y coránica de la historia de Lot tienen grandes similitudes. Sin embargo, el Islam rechaza por completo la noción de que el Profeta Lot hubiera ofrecido a sus hijas a la gente de la ciudad. Los eruditos islámicos explican que cuando Lot utilizó la palabra “hijas” se refería a las mujeres de Sodoma. Él estaba exigiendo a los hombres de Sodoma que buscaran la satisfacción sexual en matrimonios legales.

En su libro Historias de los Profetas, Ibn Kazir declara que la gente de la ciudad echó abajo la puerta y se precipitó dentro de la casa de Lot, rodeando a los Mensajeros. Lot estaba impotente frente a ellos, sin embargo, continuó suplicando y recordándoles la maldad de sus actos. La gente de la ciudad se burlaban y mofaban de él diciendo: “Tú sabes que no deseamos a las mujeres, y entiendes bien lo que queremos” (Corán 11:79). Los Mensajeros tranquilizaron a Lot diciéndole: “Ciertamente somos emisarios de tu Señor” (Corán 11:81). Al escuchar estas palabras, la gente de la ciudad sintió miedo y comenzó a dispersarse, dejando a Lot y a su familia solos con los Mensajeros.

Los Mensajeros disiparon los temores del Profeta Lot y lo instruyeron para que reuniera a su familia y abandonara la ciudad de Sodoma esa misma noche. Lot caminó detrás de su familia para asegurarse de que ninguno de ellos volviera la mirada hacia la ciudad de Sodoma. La mujer de Lot se quedó atrás y recibió el castigo junto con los criminales y los habitantes impíos de la ciudad. El Corán describe el castigo como un grito terrible que volteó la ciudad al revés, y una posterior lluvia de piedras de arcilla. (Corán 15:73-74)

El castigo llegó al amanecer, y Dios dijo:

“Y lo salvamos a él y a toda su familia, excepto a su esposa, pues se contaba entre los condenados. Luego destruimos a los demás, e hicimos caer sobre ellos una lluvia de piedras. ¡Qué lluvia aterradora fue la que les enviamos! En esto hay un signo, pero la mayoría de los hombres no cree”. (Corán 26:170-174)

Así, las páginas fueron cerradas sobre el pueblo de Lot. Sus nombres fueron borrados de la memoria histórica. El castigo que Dios prometió y sobre el que advirtió el Profeta Lot, ocurrió, pues en verdad Dios cumple Sus promesas. Él promete un castigo severo a los malvados y el Paraíso es la recompensa de los justos. Lot y su familia caminaron al amanecer y el Corán no habla más de ellos.

 

 

 

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