Los Documentos del Nuevo Testamento

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Los Documentos del Nuevo Testamento

 

          Los evangelios no fueron documentos escritos por los apóstoles de Jesucristo ni fueron considerados “inspirados por el espíritu Santo” cuando fueron escritos. En el siglo II DC, San Justino se refirió a los evangelios como “Las Memorias de los Apóstoles”. En la introducción del Evangelio de Lucas, el autor afirma que su intención es la de “compilar” un registro como el de otros y dice que recibió esta información de testigos oculares - Implicando que él no era un testigo ocular. La introducción a su capítulo dice así:

 

      “Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, tal como nos lo enseñaron los que en el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra, me pareció también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírselas en orden...”[1]

 

  Los estudiosos de nuestra época concuerdan que los evangelios no datan de la época de Jesucristo. la mayor parte data del período entre las dos grandes revoluciones en Judea - del 66 al 74 DC y del 132 hasta el 135 DC- según los más antiguos registros. Estos primeros escritos pudieron haber incluido documentos perdidos en ya esa época - ya que hubo una total destrucción de registros escritos al despertar la primera rebelión. Pero es más que seguro que había una tradición oral. Algunos de los relatos eran indudablemente muy exagerados y distorsionados, recibidos y transmitidos de segunda, tercera y hasta cuarta mano. Otros, a su vez, tal vez estaban originados en personas que vivieron en la época de Jesús y, tal vez, le conocieron personalmente. Un hombre joven en la época de la crucifixión bien podía haber sobrevivido hasta la época en que los evangelios fueron escritos.

 

          Se considera al evangelio de Marcos como el primero de los evangelios, compuesto en algún momento de la revolución del 66-74 DC, o tal vez un poco después, excepto por su mención de la resurrección, que es una adición mucho más tardía.

 

          A pesar de no ser de los discípulos originales, Marcos parece venir de Jerusalén. parece ser compañero de San Pablo, y su evangelio presenta indiscutibles estampas del pensamiento Paulino. Pero si Marcos fue nativo de Jerusalén, su evangelio parece ser - según afirma Clemente de Alejandría- dirigido a una audiencia greco-romana. Esto en sí explica mucho. En la época de la composición del evangelio de Marcos, Judea estaba, o había estado recientemente, en abierta revuelta, y miles de judíos eran crucificados por rebelarse contra el Régimen Romano. Si Marcos deseaba que su evangelio sobreviviese e impresionase a una audiencia romana, es imposible que haya presentado al Jesús Anti-romano. A fin de asegurar la supervivencia de su mensaje, Marcos debió verse obligado a exonerar a los romanos de matar a Jesús - Para dejar limpio al régimen existente y profundamente complicado, y acusar a ciertos judíos de matar al Mesías. Este método fue adoptado, no solo por los demás autores de evangelios, sino por la Iglesia Cristiana Primitiva. De no ser por esta artimaña ni los evangelios ni la Iglesia hubiesen sobrevivido.

 

          El evangelio de Lucas data del año 80 DC. Lucas parece ser un médico griego que compuso su trabajo para un oficial romano de alto rango en Cesarea, la capital romana de Palestina. Para Lucas, por lo tanto, era necesario aplacar y apaciguar a los romanos y descargar la culpa en otro lado.

 

          Para cuando el evangelio de Mateo fue compuesto - alrededor del año 85 DC- dicha transferencia de culpa parece haber sido aceptada como un hecho establecido y no era cuestionada. Más de la mitad del evangelio de Mateo deriva del evangelio de Marcos, a pesar de haber sido compuesto en griego y reflejar características netamente griegas. El autor parece haber sido un judío, posiblemente un refugiado de Palestina. No debe ser confundido con Mateo el discípulo, que vivió mucho antes y que probablemente hablaba solo arameo.

 

          No se necesita estudiar mucho para descubrir que estos tres evangelios tienen mucho material en común. Encontramos, por ejemplo, que 606 versículos de los 661 de Marcos aparecen en el evangelio de Mateo y 380 de los versículos de Marcos se repiten con pequeñas variaciones en Lucas. Poniéndolo de otra forma, de 1068 versículos de Mateo, cerca de 500 contienen material encontrado en Marcos; de 1149 versículos que componen Lucas, cerca de 380 tienen paralelo en Marcos. En conjunto, existen tan solo 31 versículos de Marcos que no tienen paralelo en Mateo y Lucas[2].

 

          Los evangelios de Marcos, Mateo y Lucas son conocidos extensamente como los “Evangelios Sinópticos”, implicando que ellos ven “ojo a ojo” ó “con un solo ojo” - Lo cual, obviamente, no es así. De cualquier manera, la similitud entre ellos sugiere un origen común - tal vez una tradición oral o algún documento perdido después. Esto los distingue claramente del evangelio de Juan, que delata significativamente diferentes orígenes.

 

          Por otro lado, nada se sabe sobre el autor del cuarto evangelio. Verdaderamente no hay razón alguna para asumir que su nombre sea Juan. A excepción de “Juan el Bautista”, el nombre de Juan no aparece en ningún pasaje de este evangelio, y su atribución a un hombre llamado Juan fue aceptada más tarde por tradición. Este es el último evangelio de entre los presentes en el Nuevo Testamento, compuesto alrededor del 100 DC en las vecindades de la ciudad griega de Efeso.[3]

 

          A pesar de que un sinnúmero de nombres se atribuyen a los evangelios y las epístolas, no se sabe si estos fueron los verdaderos autores. La práctica de inventar documentos y falsamente atribuirlos a otros, los apóstoles por ejemplo, es bien conocida en las primeras iglesias gentiles en la segunda mitad del siglo II DC.

 

Dionisio, Obispo de Corinto, escribió:

 

“Como los hermanos deseaban que escribiese epístolas, lo hice, y estos apóstoles del Diablo las han llenado de supercherías, alterando algunas cosas y añadiendo otras, para estos hay un castigo reservado. No es pues extraño que algunos hayan intentado adulterar las santas escrituras del Señor, ya que lo han hecho con otros libros que no se comparan con estas.”[4]

 

          ¿Por qué se considera al Nuevo Testamento como palabra de Dios?

“La Biblia abierta”, que es un estudio bíblico que usa la traducción de la Biblia “New American Standard” de 1959; se refiere a II Timoteo 3:16 como respuesta que dice: “Toda escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, redargüir, para corregir, para instruir en justicia.”.

El Nuevo Testamento como lo conocemos hoy, no fue finalizado hasta que los concilios eclesiásticos clasificaron los libros canónicos en el norte de África, en Hippo Regius el 393 DC y en Cartago el 397 DC. Muchos de los documentos del Nuevo Testamento eran considerados canónicos antes de ese tiempo, aún así, la duda se mantenía. Los únicos libros sobre los que aún había grandes dudas después del siglo II DC eran algunos de los que están al final del Nuevo Testamento.

 

          Orígenes (185-254 DC), un estudioso de la Biblia, menciona los cuatro evangelios, Hechos de los apóstoles, los trece paulinos, I Pedro, I Juan y el Apocalipsis como los libros aceptados por todos; dice además que: Hebreos, II Pedro, II y III Juan, Santiago, Judas, la Epístola de Bernabé, el Pastor de Hermas, el Didache y el Evangelio según los Hebreos fueron discutidos por algunos. Orígenes decía lo siguiente sobre la epístola de Los Hebreos:

 

“Si preguntan por mi opinión, diría que (El tema ) en cuestión es el evangelio del apóstol (Pablo), pero que la fraseología y la construcción es de aquellos que recordaban la enseñanza del apóstol y escribieron su propia interpretación de lo que su maestro les dijo.”[5]

 

          El Obispo Eusebio (c. 260-339EC) de Cesarea, menciona qué libros eran cuestionados:

 

“Aquellos (Libros) que están en disputa, aunque sean familiares para muchos, incluyen las epístolas conocidas como Santiago, Judas, II Pedro y esos llamados II y III de Juan, sea este el trabajo del evangelista o de alguien más con el mismo nombre.

Entre los libros falsos deben contarse: Los “Hechos de Pablo”, “El Pastor” y “Revelaciones de Pedro”; también la llamada “Epístola de Bernabé” y las “Enseñanzas de los Apóstoles”, junto con el Apocalipsis de Juan, si es que este es su lugar apropiado, pues ya mencionamos que algunos lo rechazan y otros lo cuentan entre los libros reconocidos.”[6]

 

Dionisio, Obispo de Alejandría (247-264EC) confirma lo que otros pensaban del Apocalipsis de Juan, mucho antes de que este sea siquiera parte del Nuevo Testamento Canónico[7]:

 

Algunos de nuestros predecesores rechazaron el libroy rompieron en pedazos, rebatiéndolo capítulo por capítulo, pronunciándolo inentendible e ilógico; y lo catalogaron de falso. Dijeron que no era de Juan y mucho menos una revelación, puesto que estaba cubierto por una gruesa cortina de la incomprensibilidad. Lejos de ser de alguno de los apóstoles, el autor del libro no era ni uno de los santos, ni miembro de la Iglesia, sino Cerintius, fundador de una secta llamada “Los Cerintios” por él, que quiso adjuntar un nombre de prestigio a su propia creación. Esta, dijeron, es la doctrina que enseñaba: Que el reino de Cristo sería en la Tierra, y que las cosas que él deseaba eran su propiedad, ser esclavo del cuerpo y la sensualidad, llenando el Cielo con sueños; indulgencia ilimitada en la glotonería y la lujuria en banquetes, borracheras, matrimonios (por llamar estas cosas con lo que el pensó eran nombres respetables), festivales, sacrificios y la inmolación de víctimas.”

 

          ¿Por qué tomó tanto tiempo el declarar estos libros auténticos? Para darnos una perspectiva del tiempo, debemos recordar que solo han pasado 200 años desde que los EE.UU. se independizaron de Inglaterra. pero no fue sino después de 400 años de la Ascensión de Jesucristo que el Nuevo Testamento fue terminado. Esto se hizo en una época donde ya no había sino un material muy pobre y todo tuvo que copiarse laboriosamente a mano. Dado que la decisión final de lo que debía entrar en el Nuevo Testamento oficial unificado fue tomada 400 años después de la Ascensión de Jesucristo; entonces ¿A qué escrituras se refería en II Timoteo 3:16? ¿Estaba el autor refiriéndose también a la Epístolade Bernabé, al Pastor de Hermas, al Didache y al Evangelio según los Hebreos? ¿o algunos de los pergaminos hallados en Nag Hammadi y/o el Mar Muerto? ¿Cómo podían ser aceptados como Santa Escritura los totalmente desconocidos libros del Nuevo Testamento que fueron escritos después de la época de II Timoteo? Debido a estos cuestionamientos, lo más probable es que el autor de II Timoteo se refería al Antiguo Testamento. Si el autor de II Timoteo se refería al Antiguo Testamento, la pregunta aún sin responder es: ¿Qué es lo que hace que las escrituras del Nuevo testamento se consideren inspiradas o con autoridad?

 

          Las epístolas de Pablo, y su descripción de Cristo, no siempre fueron aceptadas extensamente. En su “Historia de la Iglesia”, Eusebio describe dos sectas con el nombre de “Ebonitas”. Dice lo siguiente de una de ellas:

 

Ellos (Los Ebonitas) nunca negaron que el Señor nació de una virgen por medio del Espíritu Santo, pero compartían un firme rechazo a la pre-existenciade Jesús como Dios, el Verbo y la Sabiduría.... Sostenían que todas las epístolas de Pablo debían ser rechazadas, y lo llamaban un renegado de Ley; usaban solo el Evangelio de los Hebreos, y trataban a los otros con poco respeto. Como otras sectas, observaban el Sabbat y toda la Ley Judía.”[8]

 

          Algunas Biblias modernas documentan errores cometidos en traducciones anteriores. El prefacio de la Versión RevisadaStandard de 1971 establece que la Versióndel Rey Jacobo de 1611 tenía “errores muy graves”. Estos defectos fueron descubiertos al encontrarse manuscritos más antiguos que los que sirvieron de base a la Versión del Rey Jacobo. Se afirma que “estos defectos son tantos y tan graves como para llamar a una revisión de la traducción inglesa”. En la Nueva BibliaAmericana Standard, hay más de 127 notas de pie de página que testimonian correcciones hechas en base a manuscritos más antiguos del Nuevo Testamento. Se observa, por ejemplo, que algunos de los “más antiguos manuscritos” no contienen los últimos once versículos del capítulo 16 de Marcos, ni los versos 7:53 - 8:11 de Juan. También dice que muchos manuscritos no contienen Hechos 8:37 que dice:

 

“Y Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.”

         

En Marcos 1:1 dice: “principio del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios”, Una nota de pie dice que muchos manuscritos no contienen la frase. En Apocalipsis 13:18, aprendemos que el Número de la Bestia es 666, pero una nota de pie dice que algunos manuscritos dicen 616. Algunos de los 127 mencionados versos dudosos por la Nueva Biblia Americana Standard (New American Standard Bible) son significativos; son de los usados para argumentar que Jesús es el Hijo de Dios. Si las versiones más antiguas no contienen versos que las versiones posteriores de Nuevo testamento si tienen; solo nos cabe decir que estos versos fueron añadidos más tarde. Pero...¿Fueron estas las únicas adiciones hechas al Nuevo Testamento? Tal vez nuevos descubrimientos de manuscritos más antiguos o la traducción de alguno de los pergaminos del Mar Muerto revelarán cambios adicionales.

         

¿Qué es lo que hace a los libros del Nuevo Testamento Palabra de Dios? ¿Por qué los cristianos creen que los libros del Nuevo Testamento son Escrituras Inspiradas? ¿Quiénes son los autores del Nuevo Testamento? ¿Quién le dio al hombre la autoridad de escoger estos escritos y dejar otros fuera? ¿Por qué, por ejemplo, “Epístola a los Hebreos” fue aceptada en el Canon oficial y el “Evangelio según los Hebreos” fue rechazado? ¿Cómo sabemos que los textos originales no fueron adulterados ? Estas preguntas aún no pueden ser respondidas con autoridad. Pero, las respuestas a estas preguntas son las que establecen los fundamentos de la Doctrina Cristiana.

 

 



[1]Todas las citas bíblicas son de la “Santa Biblia”, Traducción de Reina y Valera, Versión Revisada 1960, Corea 1992.

[2]Bruce, ob.cit., p.31.

[3]Baigent and Leigh and Lincoln, Holy Blood, Holy grail, pp.327-329.

[4]Schonfield, Those incredible Christians, pp.135-137.

[5]Eusebio, La Historia de la Iglesia, The History of the Church, p.202. Inglés.

[6]Idem. pp 88.89.

[7]Idem, p 240.

[8]Idem,p.91.

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