Los “hijos” de Dios

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Los “hijos” de Dios

 

          Se ha dado a Jesús una posición mucho más alta de la que pudo imaginar jamás. Esto se debe a una perpetua mala comprensión de las escrituras del Antiguo Testamento. Un análisis detallado del Antiguo y el Nuevo Testamento nos revelará lo que Jesús realmente quiso decir cuando dijo que era hijo de Dios[1].

 

          Los judíos vinieron a Jesús pidiéndole que les dijera directamente si era el ungido. El les explica que las cosas que él realizó en nombre de su padre son testimonio de que él es el ungido. Concluye diciéndoles:

 

“Yo y el Padre uno somos”. Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿Por cuál de ellas me apedreáis? Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia, porque tú, siendo hombre, te haces Dios. Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois? Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (Y la escritura no puede ser quebrantada), al que el padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy?”(Juan 10:30-36)

 

 Los judíos malinterpretaron sus palabras cuando dijo: “Yo y el Padre uno somos”. Ellos asumieron que Jesús estaba igualándose con Dios, lo cual no era cierto. El trataba de decirles que él y Dios eran, figurativamente, uno en propósito. esto es ilustrado en otro pasaje cuando Jesús ora por sus discípulos. El pide a Dios que ellos sean uno en propósito; de la misma manera que él y Dios son uno en propósito. Dice: “…para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste”. (Juan 17:22-23). ¿Qué es lo que Jesús quiso decir cuando pidió[2]para que sus discípulos sean uno? Ciertamente, el no quiso decir que ellos sean iguales en un sentido metafísico, sino que estén unidos al transmitir el mensaje que él les encargó, del mismo modo que Jesús transmitió el mensaje que recibió de Dios.[3]

 

          La explicación que Jesús da en el primer pasaje, también nos aclara que Jesús no dijo que él es el Hijo de Dios literalmente. El estaba usando el título metafórico que es dado a los profetas y reyes en el Antiguo Testamento. La escritura a la cual se refirió Jesús está en Salmos 82:6,7. en un sentido metafórico, Jesús se considera a sí mismo, uno de los “hijos de Dios”. Los traductores de la Biblia han malinterpretado estas palabras; las han enfatizado aumentándoles las mayúsculas; las sacaron de contexto y las convirtieron en un título de “Hijo de Dios”, el cual Jesús mismo habría considerado una blasfemia.

 

          Hay muchos otros lugares en la Biblia donde seres humanos son descritos como “hijos de Dios”. En el Antiguo Testamento tenemos: Gen. 6:2; Ex. 4:22; Deut. 14:1; 1 Cro. 22:10; Job 1:6; Jeremías 31:9. También en el Nuevo Testamento: Mateo 5:9 y finalmente en Lucas 3:38, Adán es llamado “hijo de Dios”. Es fácil ver que el título “hijo de Dios” no se usaba en sentido literal y no se usó solamente para Jesús; era comúnmente usado para describir a aquellos cercanos a Dios.

 

          Hay muchos sucesos históricos, registros de malinterpretaciones y dudas que afectan la autenticidad del Nuevo Testamento y los libros escogidos para representar el ministerio de Jesús. Se puede dar muchas interpretaciones alternativas del ministerio de Jesús, opuestas a las tradicionales. Si Jesús era solo un profeta y no un dios; ¿Cuál era entonces su propósito? y entonces... ¿Quién es Dios? El Islam ofrece una respuestas a éstas preguntas. Con un mejor entendimiento del Islam se puede apreciar mejor el cristianismo y el judaísmo. La piedra angular para comprender el judaísmo, el cristianismo y el Islam está en el siguiente pasaje del Nuevo Testamento:

 

“...uno de los escribas que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos? Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye Israel: El Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente y con todas tus fuerzas...Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios y no hay otro fuera de Él...”(Marcos 12:28-32)

 

          El judaísmo, el cristianismo y el Islam comparten un punto de partida común, estas tres religiones afirman que hay un solo Dios, que El es omnipotente, Omnisapiente y Omnipresente. Las tres religiones mantienen que Dios es Quien se comunicó a través de Noé, Abraham, Moisés, Salomón, Jacob, David y otros profetas. Además; muchas de las doctrinas de las tres religiones son iguales. por ejemplo, todas creen que los cielos y la tierra son creación de Dios, que existen los ángeles, así como existe Satán y sus seguidores, que habrá un día del Juicio final, que habrá un Paraíso para los recompensados y un Infierno para los castigados; y que solo dios puede perdonar los pecados.

 

          Sin embargo hay algunas creencias que son compartidas por el Islam y el cristianismo. El Nuevo Testamento y el Corán, Libro Sagrado del Islam, ambos afirman que Jesús fue un profeta y que nació de una virgen, ambos mantienen que Jesús recibió el evangelio y que efectuó varios milagros y signos. Más aún, cristianos y musulmanes creen que Jesús será un signo de la llegada de la hora del juicio. Pero la diferencia mayor entre el Islam y el Cristianismo, a la vez que es el punto más conflictivo, es que los cristianos creen que Jesús es Dios y que los musulmanes creen que Jesús era sólo un profeta de Dios. Para un musulmán es una grave blasfemia, y degradar la majestad de Dios, decir que Jesús era Hijo de Dios y que Jesús es Dios. Los musulmanes creen que Jesús vino, como un profeta de Dios, para recordar a su gente que deben tener fe en Dios y obedecerle. El Corán dice:

 

“E hicimos que tras ellos, siguiendo sus huellas, viniera Jesús, hijo de María, confirmando aquello que ya estaba en la Torá. Y le dimos el evangelio (Inyil) en el que había guía, luz y una confirmación de lo que ya estaba en la Torá, así como guía y amonestación para los temerosos”. (Corán 5:46)

 

          Este versículo coincide con las palabras de Jesús en el Nuevo Testamento:

 

“No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar sino para cumplir.” (Mateo 5:17)

 

          A pesar de haber muchas partes del Nuevo Testamento que son parte de la creencia de los musulmanes; los musulmanes no creen que el Nuevo Testamento sea la palabra de Dios revelada. Los musulmanes creen que el evangelio fue comunicado por dios a Jesús en su forma pura y original. Pero el evangelio fue malinterpretado y/o malinterpretado al tiempo de compilarse todo en un solo volumen.

 

          Los musulmanes reconocen los registros históricos de la crucifixión, pero no creen que Jesús haya sido crucificado. El Corán enseña que Jesús no fue crucificado ni muerto por los judíos, pero que hubo ciertas circunstancias que aparentemente produjeron esa impresión en la mente de los enemigos del Mesías. El Corán dice:

 

“Y por haber dicho: Matamos al Ungido, hijo de María, mensajero de Allah. Pero aunque así lo creyeron, no lo mataron ni lo crucificaron, y los que discrepan sobre él, tienen dudas y no tienen ningún conocimiento de lo que pasó, solo siguen conjeturas. pues con toda certeza que no lo mataron”. (Corán 4:157)

 

          Algunos eruditos sostienen que la muerte de Jesús en la cruz fue solo aparente, una ilusión, otros creen que en la cruz había alguien más con las facciones de Jesús. En Juan 20, se nos dice que Jesús mismo apareció irreconocible luego de la crucifixión. esto ocurre cuando María Magdalena fue al sepulcro, cuando lo halló abierto y vacío; empezó a llorar, de pronto se dio vuelta y vio a Jesús de pie, pero no supo que era Jesús; asumió que era el jardinero; habló brevemente con él y solo cuando Jesús mencionó su nombre ella lo reconoció.

 

          Los musulmanes creen que Dios mandó a Muhammad, un profeta, para difundir el mensaje del Islam a toda la humanidad. Las enseñanzas básicas del Islam están contenidas en el Corán. El Islam es la confirmación y la continuación del mensaje dado a Jesús y a los demás profetas y mensajeros de Dios.

 

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[1]Después de conocer tanta adiciones, omisiones y confusos relatos en la Biblia; uno llega a dudar, con toda razón, de que hayan sido palabras de Jesús en realidad, o si no fueron alguna adición o ‘libertad’ para con la Palabra de Dios.

[2]La pregunta obvia aquí es: Si Jesús fuese el Dios Único; ¿A quién oraba y pedía en éste texto???

[3]Si Pablo fue un verdadero apóstol; éste pedido de Jesús no fue respondido por Dios. Pues ya vimos que, después de la llegada de Pablo al cristianismo como “apóstol”, hay de todo entre él y los demás “apóstoles verdaderos”; hay de todo: Diferencias de credo, diferencias sobre la ley, luchas, intercambios de insultos y separación definitiva. Hubo de todo, menos la mencionada unidad. Tal vez la hubo entre los verdaderos apóstoles, claro, si Pablo no fuese ...apóstol.

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