La salvación en el Islam (parte 3 de 3): El arrepentimiento

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El camino hacia la salvación es a través de la creencia de que hay solo Un Dios y que Él es el más indulgente y el más misericordioso. El Islam afirma sin reservas que no existe el pecado original y que Dios no requiere un sacrificio de sangre a fin de perdonar a la humanidad por sus pecados y transgresiones.

"Di: ‘¡Oh, siervos míos que están sumidos en el pecado [perjudicándose a sí mismos]! No desesperen de la misericordia de Dios. Dios tiene poder para perdonar todos los pecados. Él es el Perdonador, el Misericordioso.’" (Corán 39:53)

Cometer errores, fallar en nuestra obediencia a Dios, olvidar, y cometer pecados, todo ello es parte de la naturaleza imperfecta de la humanidad. Ningún ser humano está libre de pecado, no importa cuán bueno parezca ser, y todo ser humano necesita del perdón de Dios. El Profeta Muhammad (Dios lo bendiga) estaba muy consciente de esto cuando le dijo a sus compañeros:

"Por Aquel en Cuyas manos está mi alma, si ustedes no cometieran ningún pecado Dios los suprimiría y traería a otro pueblo que cometiera pecados y luego pidiera perdón en oración."[1]

"Todo hijo de Adán peca, y el mejor de los pecadores es aquel que se arrepiente."[2]

Todos somos vulnerables, todos cometemos pecados y todos necesitamos ser perdonados. Tenemos una necesidad innata de sentirnos cerca de Dios, y Dios en Su infinita sabiduría facilitó el camino hacia el perdón. El Profeta Muhammad experimentó en carne propia la alegría sublime que proviene de sentirse "correcto" con su Señor. Dijo: "Por Dios, yo busco el perdón de Dios y me vuelvo arrepentido hacia Él más de setenta veces al día."[3]

Dios, el Creador, conoce a la perfección a la humanidad, Él conoce nuestras imperfecciones y nuestros defectos, y por ello ha prescrito para nosotros el arrepentimiento y ha dejado abierta la puerta para el arrepentimiento hasta que el Sol salga por el occidente (al acercarse el Día del Juicio).

"Arrepiéntanse ante su Señor y sométanse a Él como musulmanes, antes de que los sorprenda el castigo, y entonces no sean socorridos." (Corán 39:54)

"¡Creyentes! Arrepiéntanse sinceramente ante Dios, puede que así su Señor borre sus faltas y los introduzca en jardines del Paraíso…" (Corán 66:8)

"Pidan perdón a Dios por sus pecados, ¡oh, creyentes!, que así alcanzarán el éxito." (Corán 24:31)

Arrepentirse es tan fácil como acudir a Dios y buscar Su misericordia y Su perdón. En la hora más oscura o en la noche más larga, Dios está esperando que Lo busquemos y nos arrepintamos ante Él.

"Dios extiende Su mano en la noche para aceptar el arrepentimiento de quien pecó durante el día, y extiende Su mano en el día para aceptar el arrepentimiento de quien pecó durante la noche, (y esto continuará) hasta que el Sol se eleve por el occidente."[4]

No hay transgresiones demasiado pequeñas ni pecados demasiado grandes como para que Dios no sea misericordioso con quien acuda a Él. El Profeta Muhammad (Dios lo bendiga) contó la historia de un hombre cuyos pecados parecían ser demasiado grandes como para que él pudiera tener jamás esperanza de obtener misericordia, pero Dios es más sabio y perdonador. Incluso aquellos cuyas vidas parecen destruidas más allá de todo arreglo y hundidas en el pecado, encuentran consuelo.

"Había entre la gente que se presentó ante ti un hombre que había matado a noventa y nueve personas. Él preguntó quién era la persona más sabia del mundo y fue dirigido hacia un ermitaño, así que fue con él y le dijo que había matado a noventa y nueve personas, y le preguntó si podía ser perdonado. El ermitaño le dijo que no, así que lo mató, completando el ciento. Luego preguntó por la persona más sabia del mundo y fue dirigido hacia un erudito. Le dijo que había matado a cien personas y le preguntó si podía ser perdonado. El erudito le dijo: ‘Sí, ¿qué podría interponerse entre tú y el arrepentimiento? Ve a tal ciudad, pues allí hay gente que adora a Dios. Ve y adóralo con ellos, y no vuelvas a tu ciudad porque es un mal lugar.’ De modo que el hombre partió, pero cuando estaba a medio camino, el ángel de la muerte lo alcanzó. Los ángeles de la misericordia comenzaron a discutir con los ángeles de la ira acerca de él. Los ángeles de la misericordia dijeron: ‘Él se había arrepentido y estaba buscando a Dios.’ Los ángeles de la ira dijeron: ‘Él nunca hizo ninguna obra buena.’ Un ángel en forma humana se les acercó y les pidió que decidieran el asunto. Les dijo: ‘Midan la distancia entre las dos tierras (su ciudad natal y la ciudad hacia la que se dirigía), él pertenece a aquella que se encuentre más cerca de donde murió.’ Así que midieron la distancia y encontraron que estaba más cerca de la ciudad hacia la que se dirigía, así que los ángeles de la misericordia se lo llevaron." [5]

En otra versión de esta tradición del Profeta Muhammad (Dios lo bendiga) dice que él estaba más cerca de la ciudad buena por un palmo, así que fue contado entre la gente de dicha ciudad.[6]

El arrepentimiento es esencial para que una persona pueda tener una vida pacífica. La recompensa del arrepentimiento es una buena vida cerca de Dios y cubierta de alegría y paz mental. Sin embargo, hay tres condiciones para el arrepentimiento. Ellas son: dejar el pecado, sentirse arrepentido para siempre de haber cometido el pecado, y tener la resolución de nunca volver al pecado. Si se cumplen estas tres condiciones con sinceridad, Dios perdonará. Si el pecado afectó los derechos de otra persona, hay una cuarta condición, que es restaurar, dentro de lo humanamente posible, los derechos que fueron arrebatados o negados.

La misericordia y el perdón de Dios son tan amplios que Él seguirá perdonando. Si una persona es sincera, Dios le perdonará hasta el momento en que el estertor agónico alcance su garganta.

El reconocido erudito islámico Ibn Kathir dijo: "Con certeza, cuando la esperanza en que la vida continúe disminuye, viene el Ángel de la Muerte a recoger el alma. Cuando el alma alcanza la garganta y es gradualmente extraída, en ese punto no hay arrepentimiento que valga."[7]

El arrepentimiento sincero marca el camino hacia la salvación. La salvación se logra a través de la adoración sincera de Dios. No existe Dios sino Él, el más poderoso, el más misericordioso, el más indulgente.[8]



Pie de página:

[1] Sahih Múslim.

[2] At Tirmidi

[3] Sahih Al-Bujari

[4] Sahih Múslim.

[5] Sahih Al-Bujari, Sahih Míslim.

[6] Sahih Múslim.

[7] Tafsir Ibn Kathir, Capítulo 4, versículo 18.

[8] Para más información sobre el perdón de Dios, véanse los artículos titulados Aceptar el Islam partes 1 y 2 (www.islamreligion.com/es/articles/3727/viewall/).

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